Una norma para romper barreras

El Ayuntamiento de Sevilla prepara para finales de 2009 una ordenanza municipal para garantizar la accesibilidad a los discapacitados

Semáforos adaptados para invidentes, avisos visuales que alertan a las personas sordas en caso de emergencia dentro de edificios públicos o comercios, cajeros automáticos accesibles para usuarios en silla de ruedas. Son algunos de los dispositivos que para muchos pasan desapercibidos, pero para otros suponen un paso hacia una vida independiente. El Ayuntamiento de Sevilla prepara una ordenanza municipal de accesibilidad para eliminar las barreras con las que se topan diariamente las personas con algún tipo de discapacidad. Los trabajos para la redacción de la futura norma empezarán en septiembre y la intención es que el texto esté aprobado a finales de 2009.

La normativa coordina y agrupa todas las políticas y la legislación existente
Las personas con discapacidad suponen un 10% de la población de Sevilla

El objetivo de la futura Ordenanza Municipal sobre Accesibilidad Universal será coordinar las políticas y la legislación ya existente sobre este tema. "Existe mucha normativa, pero más allá de las leyes escritas hay que asegurarse su cumplimiento en el ámbito local", explica Cristina Vega, directora de la Agencia Local de la Energía, a la que el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, ha encargado la redacción de un primer documento de esbozo. En la elaboración de este trabajo, están implicados también Adolfo Lama, el director de Grandes Proyectos, dependiente de la delegación de Urbanismo; y Manuel Jiménez, director del área de Discapacidad de la fundación De Sevilla.

Las condiciones mínimas de accesibilidad exigibles en los espacios y servicios de uso público están articuladas en la ley estatal 51/2003 de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad. Además, la Junta está ultimando un nuevo decreto de accesibilidad, que sustituirá al vigente, de 1992; y el nuevo PGOU de Sevilla recoge también el obligado cumplimiento de todas las normas técnicas de accesibilidad. "Se trata de concretar, ordenar y desarrollar toda la normativa que ya hay", explica Lama. "Hay mucha legislación, pero está muy dispersa y es necesario refundirla en un solo texto", añade Vega, que se mueve en silla de ruedas y para quien la ordenanza tiene dos misiones fundamentales: "Seguir construyendo la ciudad de las personas, pero también hacer una labor de concienciación".

Esta definición pretende abarcar a todas las personas con discapacidad, que, según los datos municipales, suponen el 10% de los más de 705.000 habitantes de Sevilla. El grupo más numeroso corresponde al de personas con dificultad de movilidad (un 35,6%), de las que el 3,3% es usuaria de silla de ruedas. Le siguen las personas con dificultad de visión (22%), de audición (20,4%), con discapacidad auditiva total (2,4%) y ciegas (1,4%).

La ordenanza recogerá las barreras que siguen existiendo para todos ellos y que se deben eliminar. Para la redacción del futuro texto, el gobierno municipal pedirá la colaboración de todas las delegaciones y empresas municipales, colegios profesionales, asociaciones de constructores hosteleros y hoteleros, las universidades, la ONCE y distintos colectivos integrados en el Consejo municipal de Atención a Personas con Discapacidad.

El texto final incluirá medidas sancionadoras frente a los incumplimientos. Además, los encargados de elaborar el documento propondrán la creación de una oficina de supervisión de la accesibilidad, un servicio que funciona con éxito en Barcelona desde hace una década. "Esta oficina analizará todas las obras y servicios y les hará un chequeo de accesibilidad antes de darle el visto bueno", explica Jiménez. Con la nueva norma, las empresas que contraten con el Ayuntamiento deberán acreditar que sus edificios y servicios son accesibles.

Los responsables del texto pretenden que éste se centre también en crear un sistema de información para las personas, las administraciones y las empresas; potenciar los servicios de lengua de signos; y establecer un sistema de orientación y comunicación podo-táctil en las aceras para las personas con dificultades de visión. La ordenanza diseñará además un "sendero urbano accesible" sin obstáculos por aceras, plazas, áreas peatonales y jardines.

La intención es que los requisitos habituales de accesibilidad en los edificios vayan mucho más allá de las rampas para personas con dificultad de movilidad. "Estamos trabajando de forma decidida desde 1999, por lo que ahora tenemos que entrar en una segunda etapa", advierte Vega. "Sevilla está ya obligada a hilar más fino", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 28 de agosto de 2008.

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