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Crónica:CHINA 75 - ESPAÑA 85 | PEKÍN 2008 | Baloncesto

Pau Gasol acaba con la tortura china

España se salva del batacazo en la prórroga tras igualar 14 puntos de desventaja en el último cuarto

El baloncesto español revivió ante China las peores pesadillas de su historia. Se salvó de la quema con todas las agonías del mundo, rescatando los 14 puntos de desventaja que, ya en el último cuarto, le situaban con un pie y medio en el precipicio y rematando la faena en la prórroga. Emergió el Pau Gasol de las mejores ocasiones. Con Ricky Rubio, la perla de 17 años que ha revitalizado al grupo, y las furiosas embestidas atacantes de Rudy Fernández, lo rescató de la miseria.

El susto fue morrocotudo para un equipo llamado a luchar por el oro con la lujosa selección estadounidense. No se esperaba que China, que perdió por 31 puntos ante Kobe Bryant y compañía, supusiera un problema tan enorme. No cuadraba semejante parálisis española ante el cartel de su contendiente, que, sí, cuenta con Yao Ming y dos jugadores más de la NBA, pero carece del empaque y la munición de los equipos grandes. Pero durante tres cuartas partes del partido no apareció ni rastro del equipo que arrasó en el Mundial y que lleva casi tres años rodando a escape libre. Hasta que se vio con la soga al cuello jugó mal y hasta rematadamente mal el equipo español, siempre a destiempo en sus acciones, inferior muchos minutos en el rebote, ineficaz su carrusel de cambios y a contrapelo en el marcador.

El equipo de Aíto jugó rematadamente mal hasta que se vio con la soga al cuello

El final fue angustioso para los españoles, que empataron con un triple de Navarro

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España se presentó ante el anfitrión con las manos en los bolsillos. Sobrepasada por el ritmo que impusieron los chinos, cegada por su defensa, confundida como delataron sus pérdidas de balón, encogida en sus intentos de bandeja fáciles que se deslizaban burlonamente tras besar el anillo para sumar unos porcentajes de acierto en muchos momentos por debajo del 40% frente al 55% que llegaron a acumular los chinos... Era el castigo por la falta de sincronización en su juego y por no echar el lazo a un par de jugadores que no entraban en las cábalas sobre los puntos fuertes de su rival.

Liu Wei y Zhu Fangyu, los dos juegan en la Liga china, uno en el Shanghai y otro en el Guangdong, llevaron por la calle de la amargura a España. Movían el balón con rapidez y astucia girando alrededor de Yao Ming, que se plantó en la zona, y rompieron a la defensa española a base de penetraciones o pases interiores que muchas veces eran devueltos fuera de ella, desde donde el número 5 y el número 8, los tales Liu y Zhu, ejecutaron implacables hasta nueve triples y sumaron entre ambos 34 puntos. La lluvia de triples caló al grupo de Aíto García Reneses, que se fue a la pausa previa al último cuarto perdiendo por 14 puntos (61-47).

Al entrenador español le costó encontrar un quinteto resultón. Faltaba ritmo y continuidad y, cuando alguien entraba en vena de aciertos, caso de Rudy o Pau, daba la sensación de ser a costa de un sobreesfuerzo tan enorme que les daba una ración de banquillo. Sólo al final, con Ricky pletórico en la labor de zapa; Rudy, Mumbrú, Felipe y Pau, además de una presión por toda la pista, empezó a observarse un punto de inflexión. Liu Wei se llevó un golpe tremendo a punto de concluir el tercer cuarto y no volvió hasta que la diferencia ya empezaba a bajar (68-61) y su equipo comenzaba a caer en picado.

El final fue angustioso para España, que empató a 70 con un triple de Navarro en una acción ensayada tras un saque de banda y sólo cinco segundos para agotar el tiempo de posesión. Los chinos volvieron a ponerse por delante a falta de un minuto. Marc, tras un difícil escorzo ante Yao Ming, empató y Ricky evitó males mayores robando un balón, aunque falló el contraataque con un mal tiro, su talón de Aquiles, a seis segundos del final. Definitivamente destensado, a lomos de Pau Gasol, que sumó 29 puntos, 8 rebotes, 3 tapones y 2 asistencias, y tras ser eliminado Yao Ming por faltas, el equipo español acabó certificando un triunfo que le costó lo que no está en los escritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 2008