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Crónica:PEKÍN 2008 | Natación

Mamá Dara y sus hijas

Torres se convierte a los 41 años en la nadadora de más edad en subir al podio al lograr la plata en los 4x100 metros libre

Hizo el último relevo del 4x100 libre estadounidense y el tercer mejor tiempo de las finalistas. Incluso recortó margen a la holandesa Marleen Veldhuis, a la que no pudo cazar. Dara Torres, mamá Dara, a los 41 años, demostró que podía una vez más con casi todas sus hijas. Resistió de sobra el ataque final de la australiana Lisbeth Trickett. La plusmarquista mundial se tuvo que conformar con el bronce.

La portentosa nadadora confirmó lo anunciado en las pruebas de selección de su país. Iba a batir muchos récords de longevidad. Fue una alegría contenida porque el oro se le escapó y la tristeza era evidente en el equipo. Pero alcanzó su hazaña personal: ser la nadadora con más edad que gana una medalla en la historia olímpica.

Dara aún puede subir al podio en los 50 libre, pero se llevará de Pekín dos plusmarcas más. Además de ser la primera estadounidense que nada en cinco Juegos, ya ha igualado a la piragüista alemana Birgit Fischer, que sumó medallas en un periodo aún mayor, 24 años, entre 1980 y 2004. Dara, entre 1984 y 2008. Birgit sólo se perdió Los Ángeles 1984 por el boicot de los países del Este. Empezó con la RDA y, desde Barcelona 1992, representó a la Alemania unida. Seis ediciones y 12 medallas: ocho oros y cuatro platas.

Dara sumó su décima medalla, la segunda de plata después de cuatro oros y cuatro bronces. La primera vez que subió al podio, en Los Ángeles, fue en los mismos 4x100 libre. Allí hizo el tercer relevo con 17 años. "Cuando entras en la piscina, no te acuerdas de cuántos años tienes. La edad sólo es un número", repitió Dara, que no dejó de participar en los Juegos por ningún boicot. Sólo por decisiones personales. Se perdió Seúl 1988 y Atenas 2004.

Pero Dara ha llegado hasta la leyenda por ser como es. Tres matrimonios, cinco operaciones, una bulimia en su juventud y tenacidad, enorme tenacidad. Fue madre en 2006 y, mientras nadaba durante el embarazo, vio que tenía ánimos para volver a entrenarse más que nadie. Y a competir con las jóvenes compañeras a las que tiene que poner orden como si fuera su madre.

Su último contratiempo ha sido la enfermedad de su entrenador, Peter Lohberg, en un hospital especializado en alteraciones de la sangre. "Va mejor. Hay que ver día a día", dijo Dara en un día de alegría y tristeza contenidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de agosto de 2008