me cago en mis viejos

DÍA 10

A mis viejos les han ofrecido venderles esta casa en la que veranean desde antes de que yo naciera. Siempre han soñado con ello. Era una de las conversaciones de todos los veranos. Si nos vendieran la casa y pudiéramos arreglarla a nuestro gusto. Si pudiéramos hacer una obra en la cocina. Si pudiéramos tirar un tabique y unir la despensa al salón. Si pudiéramos acristalar la entrada, cambiar las puertas, adecentar el sótano... Es una casa de mierda, de una sola planta de mierda, con una especie de jardín delantero de mierda y un patio trasero de mierda que a mis viejos les vuelve locos porque tiene las tapias muy altas y "resulta imposible saber dónde estás". Esto de no saber dónde estás tiene para ellos un rollo incomprensible. Es verdad, te metes ahí y no sabes dónde estás, sólo sabes que estás jodido, que estás hecho polvo, que te están comiendo los gusanos, pero el hecho de no saber si los gusanos se están dando el festín en México, en Alicante o en Tegucigalpa proporciona un flipe fuera de lo común. Cuando yo era un chinorro, ahora también, mis viejos salían a ese patio con una botella de vino y un paquete de tabaco, ponían música y se pasaban las horas muertas. Ya no fuman, pero continúan bebiendo y escuchando música.

Me ha llamado mi hermana para preguntarme si el viejo está muy jodido y le he dicho que sí, que está jodido
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Pues les han ofrecido la casa justo ahora, en medio de la crisis ésta de los cojones y cuando mi padre tiene problemas en el curro. Por lo que he podido averiguar, la cosa no es tan grave. Lo jubilan anticipadamente y pierde un 30% o así de su salario. Yo estoy dispuesto a rebajar en un 30% mis necesidades, pero ellos parece que no. Me ha llamado mi hermana para preguntarme si el viejo está muy jodido y le he dicho que sí, que está jodido, pero yo no tengo nada que ver, hasta ahí podíamos llegar. Esa casa era el sueño de su vida, dice ella, quería arreglarla para retirarse a escribir. Qué manía con escribir. Al final van a conseguir que me sienta culpable, pero ya me dirás de qué coño tengo yo la culpa.

EDUARDO ESTRADA
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