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Las ramificaciones del 'caso Malaya'

La trama de Marbella le cuesta al juez Urquía una condena por soborno

El tribunal impone al magistrado dos años, lo que le evita la prisión, y a Roca uno

Un juez es el primer condenado en la Operación Malaya por uno de los casos derivados la gran trama de corrupción urbanística destapada en Marbella en 2006. El magistrado Francisco Javier de Urquía se convirtió ayer, dos años y medio después, en el primer condenado de una larga lista que acumula 86 imputados, entre ellos políticos, empresarios, promotores y abogados. La tupida red de sobornos y pagos ilegales destapada por la policía reveló que la corrupción había calado tanto en la sociedad marbellí, que alcanzó a jueces y policías.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) condenó ayer a Urquía, apartado del Juzgado 2 de Marbella, a dos años de prisión por un delito de cohecho; a pagar una multa de 110.300 euros por el soborno y un delito de prevaricación, y a la inhabilitación durante 17 años. Al no tener antecedentes penales, Urquía no irá a la cárcel. El alto tribunal andaluz considera al magistrado culpable de aceptar 73.800 euros del supuesto cerebro de la trama de corrupción marbellí, Juan Antonio Roca, al que condena a un año de cárcel por dicho cohecho y a una multa de 73.800 euros. El tribunal ha absuelto al amigo de Roca y Urquía, el empresario francés Arnaud Fabrice Albouhair, del delito de cohecho. La defensa de Roca anunció ayer que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Supremo, y la Fiscalía esperará a septiembre para pronunciarse.

"Intereses espurios"

La policía ya definió hace un año en un informe la trascendencia del soborno condenado ayer: "Los presuntos pagos a una autoridad judicial a cambio de resoluciones favorables atacan a un pilar básico y esencial del Estado de derecho, que sirve, previo pago, a intereses espurios".

La sentencia considera probado que Urquía aceptó 73.800 euros para la compra de una vivienda en Marbella del jefe del urbanismo marbellí. Roca le entregó el dinero para que no se emitiera un programa en una televisión local sobre su inmenso patrimonio. Dos semanas después, fue detenido en el marco de la Operación Malaya. "Existió un acuerdo de voluntades" entre el magistrado y Roca, en virtud del cual el primero recibió dinero que el segundo le entregó, a cambio del dictado de una resolución judicial "prevaricadora" que le era favorable.

La sentencia acredita que Roca entregó el dinero a Urquía "en dos sobres". El ex asesor de Urbanismo confesó en el juicio oral que dicha entrega se produjo en la sede de Maras Asesores, una empresa tapadera. Los investigadores habían encontrado el contrato de compra de la vivienda en las oficinas de Roca. El tribunal le otorga "credibilidad" a la confesión del ex asesor y no aprecia motivaciones espurias, pese a la posibilidad de realizarla para exculpar a terceros u obtener ventajas procesales.

Durante 2005, Urquía siempre había llegado en números rojos a fin de mes. Sin embargo, en febrero de 2006, quiso comprar una casa en la urbanización de Marbella Azalea Beach. Para afrontar el pago, el magistrado pidió ayuda a su amigo Arnaud Fabrice Albouhair, un conocido empresario de la noche marbellí con los mejores contactos. Entre ellos, el de Juan Antonio Roca, al que ambos pidieron el dinero para la entrada de la casa a cambio de "un trato favorable en asuntos judiciales".

De este modo, poco después, el juez, "para favorecer" a Roca, suspendió cautelarmente la emisión del programa televisivo Misión Imposible: Operación JAR, sobre el ingente patrimonio de Roca. El juez dictó un auto sin practicar diligencia probatoria alguna y pese a haber decretado el día anterior el archivo y no constar recursos de las partes. Urquía archivó porque era preciso que Roca presentara una querella y no una demanda tal y como había hecho. A continuación, se lo comunicó a través de Albouhair y modificó la resolución. El tribunal estima que el magistrado ni cumplió con las normas del procedimiento ni practicó diligencia alguna de comprobación o investigación.

"Un lego en derecho"

En una conversación intervenida entre Roca y Albouhair, el tribunal concluye que la voz en off que en ellas aparece corresponde a Urquía. Y ello a pesar de que la grabación no tenía la "suficiencia cualitativa y cuantitativa para la realización del informe pericial", según la Policía Científica. La sentencia establece que esta persona debió ser Urquía. Roca preguntó cuándo tenía que presentar la querella para subsanar los defectos de procedimiento, una cuestión que "lógicamente debía dirigirse al magistrado, dado que Arnaud [Albouhair] es un lego en derecho", recoge la resolución.

Los tres protagonistas del peligroso intercambio de favores han sido absueltos del delito de negociación prohibida a funcionario público. Pero mientras Roca, en prisión preventiva por el caso Saqueo, afronta más de 40 procesos judiciales, el magistrado Urquía y su amigo Albouhair están acusados de estar detrás de una supuesta extorsión fallida de ocho millones a un empresario hotelero.

Las frases del soborno de Juan Antonio Roca al juez

Roca:

- "El dinero lo cogió el juez Urquía, el contrato de la casa se lo llevó su amigo".

- "Urquía me dijo que no tenía dinero para hacer frente a la entrada de la casa".

- "He decidido decir la verdad en contra del consejo de mi abogado".

Urquía:

- "Roca miente, el dinero me lo dieron mi padre y mi esposa".

- "No sabía que mi contrato se hizo en Maras, pero si lo hubiera sabido no habría pasado nada".

- "Cuando todo pasó, Roca no era el monstruo mediático que es ahora".

Tribunal Superior:

- "Roca (...) entregó al acusado Urquía 73.800 euros, justo el dinero necesario para la firma del contrato (...) Roca confeccionó íntegramente el contrato".

- "Roca se presentaba como 'Fernando, abogado de Paco', ocultando su verdadera identidad a los interlocutores"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2008

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