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Entrevista:CARMEN MACHI | Actriz

"Aída es como mi novia"

Pregunta. ¿Hasta dónde está de la tal Aída?

Respuesta. Estoy... llena [risotada]. Es una relación tan intensa como una de pareja. Llevo con Aída nueve años, y es como mi novia.

P. ¿Entonces no fue a recoger el premio de la Academia de Televisión porque es una borde?

R. No, porque estaba descansando. Es un honor y un privilegio que la Academia te premie.

P. ¿Va de superchacha de la tele, como lo fueron en el cine Rafaela Aparicio o Gracita Morales?

R. Incomparables. ¡Dios mío de mi vida! Rafaela Aparicio, ese gran referente, es inigualable. Fue de las grandes chachas y de las mejores actrices del país.

P. ¿Usted es tan pupas como su personaje?

R. No...

P. Creo que por no ser, no es ni abstemia.

R. No. Me gusta el vino. No puedo decir en exceso, porque va a parecer que soy borracha. No hay momento más dulce, más gratificante para mí, que llegar a casa, relajarme, abrirme una buena botella de vino y, si tengo un quesito al lado, estupendo.

P. Cuando trabajó con Plácido Domingo en Divinas palabras, ¿no se le pegó nada?

R. No. Yo lo que hacía era bailar. Y bailar al lado de Plácido Domingo era bastante interesante; era como estar al lado de Dios.

P. ¿A qué son tocaba?

R. Él tocaba en general [risas]. Se comportaba como un gran compañero. Un tipo muy cercano e interesante.

P. Aída la ven seis millones de personas. ¿No se ruboriza ante tanto espectador?

R. Yo soy una persona muy tímida, y es una cosa muy difícil de llevar. Te parece incomprensible que la vea tanta gente, porque a veces les estás robando que vean otras cosas.

P. Y encima, con una hija ligera de cascos y un hijo delincuente. Qué familia tan animada.

R. Sí, pero no es única. Hay un porcentaje muy elevado de familias que son así en la realidad pura y dura. El mío es un drama tremendo, pero filtrado por la comedia. Las mujeres así son gente muy valiente. Conocen muy bien el efecto rebote, de estar tocando fondo y catapún.

P. ¿Y usted toca fondo, en la vida civil?

R. Supongo que sí. Cuando ves que estás en el abismo, cae sin resistirte. Las cosas a veces hay que llevarlas hasta el límite para que resurjan.

P. Cuando dice en la tele: "Con este cuerpo de vicio", ¿tiembla el misterio?

R. Pobrecilla [carcajada]. Lo que hace la ignorancia. Hay que aprender mucho de este perfil de mujer, que no quiere la vida que le ha tocado, pero se quiere a sí misma. Es la única manera de sobrevivir.

P. ¿Es mejor fregar escaleras o dedicarse a la política?

R. Lo que debe de ser muy duro es fregar escaleras en la política, porque debe de haber mucha mierda, y las pobres deben de currar muchísimo.

P. ¿Usted larga tanto también fuera de la tele?

R. No. Hablo de otra manera, muy diferente. Te escriben lo que dices, y en una comedia de situación no cabe improvisar.

P. Dice que sólo fuma "después de". ¿Es lo que más ansiedad le produce?

R. Es que hay momentos de tensión o de relajo. Después de la comida o después de hacer el amor son momentos relajantes.

P. Es partidaria de darse homenajes gastronómicos. Luego no venga con que los michelines los exige el guión.

R. No. Yo como porque me gusta comer, y bien. Y darte homenajes gastronómicos no tiene por qué engordarte, porque yo, por ejemplo, no mojo pan.

P. ¿Usted es graciosa?

R. No, no creo que sea graciosa. Soy normal. Sí tengo capacidad de adaptarme al ambiente. Pero es muy desagradable que la gente se ría cuando te ve por la calle. Igual tú tienes un problema.

P. ¿Hacer de tortuga en el teatro ha dado velocidad a su carrera?

R. No, le ha dado alma, mucha alma. Hacer La tortuga de Darwin, de Juan Mayorga, es la mejor cosa que me ha pasado hasta ahora. El personaje tiene doscientos años, y es la sabiduría, la paciencia y la capacidad de adaptación.

P. Creo que mata por unos huevos fritos con morcilla. ¿Qué hay por encima?

R. El cordero asado. Una buena paletilla de lechal. Y todo lo que tenga mayonesa. Me vuelve loca. Me la como a cucharadas.

P. ¿Otras causas de gozo incontrolable?

R. Ver jugar al tenis a Nadal. Verle me produce algo orgásmico. Me tiene embobada; ciertas películas me producen ese estallido también.

P. ¿Ver a Nadal merece un pitillo de los de después de?

R. Por supuesto. No con él, porque parecería que... Pero me meto tanto en su mundo que me los fumo mientras. No puedo esperar.

Carmen Machi, personaje WIP

Perfil

Tiene 45 años y es reidora, suelta y muy madridista: "Me gusta ir con la gente que gana", dice. Dormir es lo que más le llena en el mundo: "Lo valoro mucho". Nunca ha soñado, asegura, con matar a Aída, la maruja arrabalera y desafortunada, llena de humor y ternura, que tiene encandilada a la audiencia televisiva. Ella no es su personaje. Pero por la mañana ve en el espejo a "una mujer que se levanta para ser otra de un momento a otro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de julio de 2008

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