Reportaje:

El amo de todas las carreras

Beny Fernández ha vendido 1.800 Porsche en los últimos 26 años

En los últimos 26 años en Galicia se han comprado 1.800 Porsche. "A una media de unos 70 al año". La cuenta es buena. La echa Beny Fernández, la persona que los vendió. Según los que se ven por las corredoiras gallegas, la clase alta del asfalto tiene más horas de garaje que kilómetros en las ruedas. "Por nuestro carácter nunca hemos querido exteriorizar el dinero. Menos mal que se va perdiendo ese querer aparentar que no tengo nada. No comprendo por qué no vas a estar orgulloso de haber triunfado si lo has ganado decentemente".

Beny Fernández ha conducido un Maserati desde Vigo al Pazo de Vilaboa para concelebrar la presentación de esta marca en la plaza coruñesa. Para callejear, últimamente utiliza un Porsche Boxter. El Ferrari sólo le seduce si tiene cancha para espolearlo en un viaje largo.

Aprendió a conducir en un 2CV y fue corredor de rallies
Ha logrado vender dos deportivos por medio millón de euros

Benigno Fernández (Vigo, 1950), "Beny desde niño" y no sabe porqué, siempre ha ido alegre por la vida. También con el coche. Su familia regentaba las panaderías Lavandeira, en cuyos sus hornos se cocía el 70% del pan de Vigo. Beny aprendió a conducir de crío en una furgoneta DKW y en un Citroën 2CV. En los apresurados repartos lo agarró la velocidad y nunca lo soltó. "Sí, es verdad que la mía era la ruta más rápida", alimenta su leyenda. Cuatro subcampeonatos de España de rallies (1976, 77, 81 y 83), dos terceros puestos (85 y 86) y una quinta posición en el campeonato de Europa (86) figuran en un palmarés que "no está tan mal", a juicio del protagonista. En todas las carreras se subió al cajón más alto en la clasificación del cariño de la afición. "De los éxitos deportivos estoy satisfecho, pero lo que me produce más orgullo es que un piloto de ahora se fotografíe conmigo para enseñárselo a su padre".

Del Beny piloto de rallies perdura la fama de haber bordeado los límites de la física con demasiada frecuencia. "Nos lo inculcaba Estanilao Reverter. No le llegaba con ganar, había que aplastar. Si vas siempre al límite, tienes más probabilidades de salirte". Este ourensano, creador de una escudería que llevó por toda España el nombre de Galicia y del mítico Alpinche, con la carrocería de Renault Alpine y motor Porsche, fue el hombre que descubrió en 1975 las prodigiosas manos de Beny en un rally de Asturias con un Seat 1430. Antes había conducido un Seat 850 Coupé y un Mini Cooper. "Me invitó a comer y me dijo que me iba a prestar un coche. Pronto me empezó a dejar los coches con los que él corría, los gordos. Fue un hombre increíble. En aquella época era de los pocos que vivía de este deporte. En 1989 cobré 10 millones de pesetas de ficha". Fue el año de su retirada.

En 1982, a rebufo de los éxitos deportivos, había abierto la concesión de Porsche en Vigo. "Hasta que me empezó a resultar muy complicado compaginar las carreras, el concesionario y la panadería, que aún mantengo. La vida son etapas y yo había concluido una".

A la segunda se entregó con la misma vehemencia. Hace tres años vendió el 60% de su empresa al Grupo Pérez Rumbao, ahora es sólo accionista, pero continúa pisando a fondo. "En 2007 fuimos el mejor concesionario de Porsche de España, pero el mérito es que siempre hemos estado entre los tres mejores". También están entre los cuatro que más venden, y eso que corren malos tiempos. "Es un capricho, un premio que te das, y no lo cambias si las cosas no marchan bien. Las ventas en gama alta han descendido un 40%. Nosotros en 2003 vendimos 140 coches y el año pasado 100". Vender 70 coches de media al año son más de uno a la semana. "Influye mucho la persona", comenta Beny, un hombre que ha vendido dos Porsche Carrera por 504.000 euros y que irradia alegría. Y eso que desde hace 12 años tiene el motor renqueante. Su hijo Alejandro falleció en San Francisco, en donde había cursado Marketing. "Estaba de excursión con su hermano en un parque de las afueras. Resbaló y se mató. Para mí hubo un antes y un después. Aprecié el valor real de las cosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de julio de 2008.