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la postal de Bernardo Atxaga

Laguardia. Dijo un autor de este pueblo alavés que una monja piadosa empezó a levitar y ascendió hasta los 20 metros de altura. Como no bajaba (¡gran milagro!), decidieron llevarla a Roma para beatificarla. Le echaron una cuerda y empezó el viaje, unos tirando y la monja volando... Para más detalles, preguntar a Juan Carlos Eguillor, buen conocedor de la historia. B. A.

PD. Casualidad: pasan dos monjas por la calle acompañando a unos ancianos que apenas pueden valerse por sí mismos. Dada la circunstancia, matizo: el autor se refería a las monjas de antes. Las de ahora no levitan, pero son más santas. / Bernardo Atxaga es escritor

ediciones a.m.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de julio de 2008.

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