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Reportaje:La gran transformación de una ciudad

Móstoles supera la empanadilla

El portero Casillas, símbolo de cómo ha cambiado en 23 años el municipio

Iker Casillas tenía apenas cuatro años cuando, en la Nochevieja de 1985, los humoristas Martes y Trece inmortalizaron la parodia de la empanadilla de Móstoles. El municipio todavía era conocido como el "más allá", aún se hacía en él la mili, y trataba de recuperarse del descontrolado crecimiento de la década anterior.

Ese mismo niño, hoy portero de la triunfante selección nacional, representa, 23 años después, la transformación de una ciudad, la segunda en población (204.535 habitantes) de la región. No sólo desde el punto de vista urbanístico y de servicios, sino porque Casillas es la imagen de marca de Móstoles. El reciente triunfo en la Eurocopa de fútbol de la selección, de la que él es referente, da una idea de su trascendencia.

La renta 'per cápita', que no alcanzaba los 3.000 euros en 1980, llega a 14.000
Hoy el objetivo es que los jóvenes no se vean obligados a marcharse

Miles de mostoleños salieron hace una semana a la calle para celebrar, no sólo una victoria en un evento deportivo, sino de "uno de los suyos". El mismo que hace algunos años enterró la empanadilla y "el más allá" con una sola frase: "No soy galáctico, soy de Móstoles". Hoy Iker vive en Boadilla del Monte, pero en la localidad le consideran un vecino más.

"Para una ciudad como ésta, Iker es un valor añadido. Porque representa a todas aquellas personas que no sienten contradicción alguna por sentirse orgullosos del lugar del que provienen y porque demuestra que un chico de aquí puede llegar a ser el mejor del mundo en algo", explica el alcalde, Esteban Parro (PP). Pero es algo más. Casillas ha puesto su ciudad en el mapa y eso reporta importantes beneficios. "Es un embajador perfecto y atrae muchas cosas", reconoce el regidor.

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Por ejemplo, si una gran empresa se plantea instalarse en Móstoles sabrá que lo está haciendo en el municipio de Casillas. Por eso el Ayuntamiento no duda en echar mano del portero. Y él se presta a ello siempre que puede.

No es el único. La ciudad mantiene otros referentes: Rubén de la Red, también miembro de la selección de fútbol; Rafael Martínez, campeón de España y de Europa de Gimnasia y una de las esperanzas españolas en los Juegos de Pekín; Cristian Gálvez, presentador de televisión; o Ángel David Rodríguez, que posee el récord nacional de los 100 metros lisos. Todos tienen entre 25 y 30 años. Todos han crecido de manera paralela a su ciudad, que, tras pasar de 6.192 vecinos en 1960 a 131.097 en 1980, en los últimos 25 años se ha consolidado como gran ciudad.

"Cuando muchos llegamos aquí, nos encontramos con una ciudad que había crecido sin control, pero que no tenía ningún proyecto; que carecía de servicios básicos como colegios, centros de salud, transportes, parques y, en algunos casos, hasta aceras", recuerda Ricardo Zamora, presidente de la coordinadora de asociaciones vecinales e integrante del movimiento asociativo de la localidad durante 30 años.

Era el comienzo de la década de los ochenta. Muchos vecinos de hoy llegaron a Móstoles de Extremadura, La Mancha, Andalucía o la propia capital. En gran parte eran trabajadores de la industria y la construcción que buscaban un lugar asequible en el que instalarse -el precio del metro cuadrado de vivienda no llegaba a los 300 euros, cuando hoy es de 2.625 euros-. La mayoría eran jóvenes: cerca del 67% de la población tenía menos de 35 años.

En ese momento hacían falta equipamientos y hasta un acuerdo con el Canal de Isabel II para regular el consumo de agua. "Móstoles vivía de los pozos de agua que había bajo tierra, pero eso generaba muchos problemas de abastecimiento y también cortes continuos", recuerda Luis Martín, que pasa de los 70 años y lleva casi 50 en Móstoles.

Tras una intensa movilización social, también llegó el hospital. Fue en 1983. Entonces vivían en la localidad 158.814 personas. "La apertura del hospital fue un punto culminante, ya que a partir de ese momento los niños empezaron a nacer en Móstoles, ya eran mostoleños del todo", subraya José Arrabal, cronista de la villa.

El municipio continuó llevando sobre sus espaldas la etiqueta de ciudad dormitorio -la inmensa mayoría de la población trabajaba fuera de la localidad-, aunque comenzó a vislumbrarse una transformación profunda. La renta familiar disponible per cápita, que no alcanzaba los 3.000 euros en 1980, superaba los 6.800 a principios de los noventa y hoy se acerca a los 14.000. Otras magnitudes muestran ese cambio: el número de entidades bancarias ha pasado de 36, en 1980, a 160 en la actualidad; los titulados universitarios, prácticamente inexistentes hace 25 años, son hoy el 10%. Sin embargo, el momento que marcó definitivamente a la ciudad fue la creación del campus de la Universidad Rey Juan Carlos en 1997. "Significa la oportunidad de pasar de ser ciudad dormitorio a una ciudad que genera empleo", afirma el cronista municipal.

En torno al campus se ha desarrollado el Instituto Superior de la Energía de Repsol, así como un centro tecnológico y de investigación. También está previsto un parque tecnológico y científico de 670.000 metros y una plataforma logística de mercancías.

El crecimiento de una generación, la de Casillas, los hijos de los vecinos que llegaron a Móstoles a finales de los setenta, ha marcado el ritmo: en 1980, cuando los menores de 18 años eran el 42%, las prioridades eran los colegios, los centros de salud, las zonas deportivas; en los años siguientes, cuando llegaron a la mayoría de edad, pasaron a ser la vivienda y el empleo. "El objetivo es que esos jóvenes, que hoy quieren quedarse en Móstoles, no se vean obligados a marcharse", insiste Zamora.

Hoy la localidad cuenta con metro y con la sede del Museo de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, para construir una identidad también son necesarios los símbolos. Como el bicentenario del bando de los alcaldes de Móstoles de 1808.

Pero si hay alguien que sabe lo que es llevar el nombre de Móstoles de aquí para allá, son las Supremas de Móstoles. "Hemos llevado esta ciudad hasta a Miami, espero que para bien", bromea Susana Bodega, una de las tres hermanas del grupo. Aún recuerda la "difícil etiqueta" que pesaba sobre la localidad hace 23 años, cuando llegó. "Todo se supera, ahora tenemos de todo y encima a Casillas", presume. El portero de la selección, de viaje en Perú con una ONG, no ha podido ser contactado para este reportaje.

Pero en septiembre volverá al municipio para recibir la medalla de oro de la ciudad. "Lo importante de Iker es una imagen amable, la de una persona humilde, educada", concluye el alcalde. "Que triunfa y no olvida su origen".

Nuevo teatro de la ciudad de Móstoles.
Nuevo teatro de la ciudad de Móstoles.SAMUEL SÁNCHEZ

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