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Reportaje:EUROCOPA 2008 | España, campeona 44 años después

El más grande

El centrocampista Xavi fue proclamado como el mejor jugador de la Eurocopa

Una excelente noticia acompañó ayer la salida de la selección española de Neustift (Austria). La UEFA anunció a mediodía que Xavier Hernández Creus (Terrassa, 1980), Xavi, había sido elegido como el mejor jugador del torneo porque "tipifica el estilo de juego del equipo" y forma parte de una generación de futbolistas que ha alcanzado el triunfo desde los equipos inferiores de la federación. Xavi, campeón de la Eurocopa 2008, formó parte de la selección que ganó el Mundial sub 20 de 1999, así como de la que consiguió la medalla de plata en Sydney 2000, y responde tanto al perfil de jugador de equipo por excelencia que una parte de la prensa internacional le calificó como el "metrónomo" español.

Aún siendo un jugador reconocido, Xavi pasa de puntillas por el vestuario y la cancha Nueve españoles están en la lista de los 23 mejores del torneo según la UEFA

El escocés Andy Roxburgh, presidente del Comité Técnico de la UEFA, abundó en las características de Xavi: "Fue extremadamente influyente en el juego de posesión, pase y ataque de un equipo que no ha intentado convertirse en otro sino que ha mantenido su filosofía. Si no eres alto, tienes que ser rápido, listo y técnico, y España subrayó tales características, jugó de forma maravillosamente creativa, con brillantes combinaciones y manteniendo le pelota bajo una inmensa presión. Los españoles llevan el balón cerca de sus corazones porque lo aman. Tienen talento individual y habilidad colectiva".

Emparedado entre Pep Guardiola, su futuro entrenador en el Barcelona, y Andrés Iniesta, compañero de equipo y señalado como candidato a sucederle en la sala de máquinas del Camp Nou, Xavi se ha consagrado a título individual a los 28 años después de una vida profesional especialmente solidaria, no siempre bien entendida, por otra parte, porque a veces, en situaciones de necesidad, se le ha exigido un mayor protagonismo por su condición de segundo capitán azulgrana. Aún siendo un futbolista reconocido, Xavi pasa de puntillas por el vestuario y por la cancha, sin hacer excesivo ruido, siempre más pendiente del pase y del toque que del gol.

A su alrededor se ha generado incluso un debate futbolístico perverso por ser un peso pluma (1,70 metros y 68 kilos) en un deporte de pesos pesados. Xavi define un estilo y, consecuentemente, su figura condiciona el juego. Así se le reprocha en el Barça cada vez que se pierde un partido mientras que las victorias se las apuntan quienes marcan las diferencias. El éxito español en la Eurocopa ha redimido a cuantos piensan como Xavi que el fútbol sólo se concibe con la pelota, un argumento muy propio de Johan Cruyff, el técnico que revolucionó el fútbol español en los años noventa. Aunque la selección no es propiedad de nadie, y menos la de Luis Aragonés, el equipo campeón de Europa le debe un cierto reconocimiento al cruyffismo, progenitor de centrocampistas como Xavi, Iniesta o Cesc, volantes que saben guardar la posición, conservan el balón en situaciones de máxima presión y le dan sentido al juego. A veces, sin embargo, se les tiene por complementarios o incluso insustanciales, como si fueran un problema más que una solución para el equipo.

A Xavi, a Iniesta, a Cesc, y también a Silva, al igual que a muchos de los internacionales españoles, el título europeo les ha redimido de una temporada tan mala que se exigían cambios drásticos en sus clubes respectitos. Los torneos cortos abonan precisamente respuestas contundentes, y la de Xavi ha sido definitiva: se ha salvado a sí mismo, y a su especie, después de haber intervenido en favor incluso de técnicos que no creían necesitar de nadie como Louis van Gaal. Xavi, el jugador de equipo por excelencia (63 partidos y ocho goles con la selección), finalmente ya tiene un título individual después de completar una solemne actuación en Viena: 11,466 kilómetros, un pase de gol y una lección de cómo manejar una final frente a Michael Ballack. Aunque siempre partió como titular en una alineación que se sabía de memoria -Luis apostó por el mismo equipo de principio a fin y por los mismos cambios-, el último fue seguramente su mejor partido del torneo, y de ahí seguramente el reconocimiento que le ha dado la organización.

Futbolista de una técnica exquisita, huye del cuerpo a cuerpo como de la peste y le gusta jugar por delante del pivote defensivo, para conectar con los delanteros, filtrar pases que demandan de un buen remate. Entiende muy bien los partidos y su juego resulta pulcro, sereno y exacto. Xavi impone la inteligencia racional a la emocional, una cosa que no siempre es bien entendida en el fútbol, donde triunfan generalmente las actitudes populistas. El juego del centrocampista azulgrana no tiene truco, de manera que se impone por naturalidad o, por el contrario, no tiene sentido ni razón de ser.

A favor de Xavi ha jugado por una vez la apuesta decidida del seleccionador, Luis Aragonés, y la posibilidad de combinar con futbolistas que entienden el fútbol de la misma manera y, por tanto, mezclan el juego en corto y en largo, el efecto del pase multiplicador con la profundidad, la posibilidad de jugar con o sin extremos. Autosuficientes en la elaboración, precisan de delanteros que tiren desmarques y resuelvan en el área. Villa y el Niño Torres, así como Güiza, han sido decisivos para el triunfo de los medios españoles, que han tenido más dificultades en sus equipos por la falta de arietes veloces, con buenos movimientos y con puntería.

La diferencia en el fútbol español la marcan los centrocampistas, y la selección ha sabido finalmente utilizarla para conquistar el título colectivo y la mayoría de individuales, entre los que destaca el pichichi Villa con cuatro goles. Además de Xavi, otros ocho españoles figuran entre la lista de 23 elegidos por la UEFA. La relación completa está formada por Casillas, Buffon y Van der Saar (porteros); Marchena, Puyol, Bosingwa, Pepe, Lahm y Zirkov (defensas); Senna, Xavi, Zyryanov, Modric y Hamit Altintop, Cesc, Iniesta, Ballack, Podolski y Sneijder (centrocampistas) y Villa, Torres, Arshavin y Pavlyuchenko (delanteros). No figura en la relación el portugués Cristiano Ronaldo, señal del triunfo de los futbolistas de equipo por encima de las individualidades, del juego colectivo por delante de las acciones de estrategia. Únicamente Ballack marcó un gol de falta. El fútbol, tanto de transición como de asociación, perteneció a los medios que representa Xavi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de julio de 2008