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Ocio

Los mundos de 'Warcraft' se materializan en París

Una multitud entusiasta del videojuego se reúne en la capital francesa en el evento anual de la empresa Blizzard

Sucesivos informáticos se ponen en pie al escuchar sus nombres, y una masa de 10.000 seguidores ruge para homenajearles por su trabajo. En una cita como el Blizzard Worldwide Invitational, que se celebró por primera vez en Europa este fin de semana, en París, los héroes no son los guerreros que se baten el cobre en pantallas de varios metros de altura. Quienes son perseguidos para pedirles un autógrafo son los jugadores profesionales que los manejan con mayor acierto, o los creadores de mundos virtuales que conciben nuevos retos para millones de jugadores de todo el mundo.

Los asistentes al encuentro pudieron probar productos inéditos

"Es bueno para el equipo recibir tratamiento de estrellas de rock por unos días. Es un contraste con nuestro trabajo en el estudio y nos ayuda a entender el impacto de lo que hacemos sobre millones de personas, para las que estos juegos son parte importante de sus vidas", explica Michael Morhaime, cofundador y principal responsable de la empresa que se ha adueñado por dos días del centro de convenciones de París. Allí han montado un gigantesco escenario en el que la estética goticomedieval de Warcraft y la más alta tecnología se funden de manera extrañamente coherente.

Blizzard ha creado varios de los videojuegos más exitosos de todos los tiempos. El más conocido de ellos, World of Warcraft, alcanzó este año los 10 millones de jugadores registrados en la Red. Entre los aficionados a los videojuegos para ordenador es reputada por la lenta eficacia con la que elabora sus trabajos, y también por su calidad. Otro de sus juegos, Starcraft, se publicó hace 10 años, y aún se siguen disputando torneos oficiales: una longevidad insólita.

Desde hace cuatro años, Blizzard se da un baño de multitudes anual con sus seguidores más fieles, que al menos durante dos días tienen la posibilidad de vivir (casi) en los entornos virtuales de sus entretenimientos favoritos. En el evento es posible conocer los de tablero o cartas relacionados con Warcraft, ver exposiciones de arte, hacerse un tatuaje, comprar cómic, participar en concursos de disfraces, escuchar a una orquesta sinfónica interpretar los temas de los videojuegos... y, por supuesto, disputar partidas en ordenadores de la última generación, con las más veloces conexiones en red, después de aguardar en una cola de horas.

Todo respira la potencia económica de la actual industria del videojuego y de una empresa que, como Blizzard, declaró el año pasado un récord de ganancias con 1.200 millones de euros. "Se habla mucho de las consolas, pero el videojuego de PC también está más fuerte que nunca. Puede que las ventas lleven estables dos años, pero se olvida el crecimiento de las suscripciones, los ingresos adicionales por publicidad in game, los productos derivados de merchandising... Y nos va a llegar más público a través de los de consola, cuando una porción de ellos, roto ya el tabú de jugar, busquen juegos más complejos", señala Morhaime.

Entre los 10.000 asistentes que agotaron las entradas de la cita de la semana de marzo en que se pusieron a la venta -a 70 euros- se encontraban unos cientos de españoles. El sevillano Víctor Ortega, por ejemplo, se decidió a asistir por el gusto de hacerlo con unos colegas con los que juega. "Y por ver si puedo echar una partida del nuevo Starcraft".

Esperado para algún momento de fines de este año, Starcraft II, así como la nueva expansión de Worlds of Warcraft podían jugarse en este evento, pero no saldrán a la venta hasta que la empresa considere que su nivel de desarrollo es óptimo. En el acto inaugural se desvelaron las primeras imágenes del siguiente lanzamiento de la empresa, el de rol Diablo III. Con novedades como la posibilidad de destrozar los escenarios del juego y una verosimilitud gráfica sensacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de junio de 2008