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El entorno de San Gil advirtió a Blanco que estaría incómoda en la ejecutiva

Una de las mayores sorpresas que tenía reservadas Mariano Rajoy para el congreso del PP fue la incorporación al Comité Ejecutivo de Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel, concejal del PP asesinado por ETA en 1997. Se interpretó como un intento de aplacar el impacto político de la ausencia de María San Gil, aún presidenta del PP vasco y enfrentada con Rajoy por el nuevo rumbo.

El líder llamó a Blanco el sábado por la mañana y ella aceptó encantada. Por la tarde, cuando se empezó a conocer la noticia, Blanco recibió otra llamada. Era de Olivia Bandrés, jefa de Gabinete de San Gil, que confirmó este extremo ayer a EL PAÍS después de que la cadena Cuatro adelantara la noticia.

Bandrés, según su versión, le dijo a Blanco que le daba "pena" el momento en el que le tocaba entrar en la dirección. Le comentó además que pensaba que "no se iba a sentir cómoda" en el Comité Ejecutivo por la nueva línea de Rajoy. Personas que han hablado con Blanco sostienen que ella lo interpretó como un intento de presión, un extremo que Bandrés niega porque, dice, la vio muy ilusionada.

El lunes, Blanco llamó a Cristina Cuesta, su mano derecha en la Fundación Miguel Ángel Blanco, y ésta le dijo, según las mismas fuentes, que algunos patronos podrían estar molestos con su incorporación al Comité Ejecutivo del PP. Cuesta no quiere hablar de conversaciones privadas, y sólo admite que le dijo que habrá que tratar el asunto en el patronato convocado para próximo 3 de julio.

El asunto ha generado un gran malestar en el PP vasco, que vive momentos de mucha tensión interna. María Dolores de Cospedal y Ana Mato viajarán mañana a Euskadi para reunirse con los tres secretarios provinciales y preparar el delicado congreso de julio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de junio de 2008