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Reportaje:LIBROS

EL "PRINGAO" DE CLASE

¿Quién no recuerda a los chulos y los matones del instituto? Diario de Greg se mofa de ellos en "una novela bastante ilustrada" que triunfa en Estados Unidos

"QUIERO dejar constancia de una cosa: opino que el instituto es la cosa más estúpida que jamás se haya inventado. Tienes chicos como yo, que todavía no hemos pegado el estirón, mezclados con todos estos gorilas que ya se afeitan dos veces al día". Es Greg Heffley, un esmirriado niño de 12 años que pasa sin pena ni gloria por su colegio, y cuya máxima aspiración es ser un poco más popular. "Calculo que en el mejor de los casos me encuentro en el puesto 52 o 53 de la escala. La buena noticia es que voy a ascender de lugar, porque a Charlie Davies, que está por encima de mí, le van a poner unos aparatos la semana que viene". Diario de Greg (Molino) cuenta las peripecias de un crío a lo largo de un curso escolar, enfocado no sólo al público infantil, sino también al juvenil y al adulto: "Escribí el libro para adultos. Quería que tuviera un toque de nostalgia, que los adultos miraran al pasado", cuenta Jeff Kinney, su autor.

El niño cobardica (The wimpy kid es su nomenclatura original) reflexiona mucho, y todo lo escribe en su diario o, como él prefiere llamarlo, sus memorias: "Porque el día de mañana, cuando sea rico y famoso, tendré que hacer cosas más importantes que pasarme el día contestando a preguntas estúpidas. Así que este libro podría resultar útil". Pero el libro (publicado en España a mediados de mayo) ni es tal ni tampoco cómic, sino "una novela bastante ilustrada", una mezcla muy divertida que se devora en poco más de una hora y que está causando furor en Estados Unidos. De hecho, ocupa el número dos en la lista de libros por capítulos del New York Times, donde llevaba casi un año en lo más alto. Curiosamente, su lugar como número uno lo ocupa desde hace tres meses la continuación del primer libro: Diario de Greg. Las reglas de Rodrick, que se editará en España a principios de 2009. Y hay un tercero… y un cuarto…, y hasta un quinto en camino, que saldrán en Estados Unidos en enero de 2009, 2010 y 2011, respectivamente, y que Molino también tiene apalabrados para su publicación en los próximos años.

El triunfo de Greg le ha cambiado la vida a su creador, que dice sentirse "un poco aturdido". Desde su casa en Plainsville (Massachusetts), este padre de dos niños, de dos y cinco años (él tiene 37), confiesa su asombro: "Nunca pensé que me fueran a publicar. Sigue siendo una sorpresa". En lo que va de año, cuenta, ya ha asistido a 80 o 90 actos, entre conferencias, colegios y tiendas de libros. Algo que le trae de cabeza con su mujer, reconoce, que apenas le ve el pelo en casa. Es el precio del éxito: "El año pasado fui a una librería en la que nadie apareció. Y ahora me enfrento a mil personas que quieren que les dedique el libro".

Kinney asegura que la escuela primaria es "el peor sitio en el que se pudiera estar". Lo dice absolutamente convencido y serio, chocante viniendo de alguien que ha escrito un libro que arranca tantas veces la carcajada. "Nadie mira atrás con felicidad. Nunca como en primaria hemos corrido tanto peligro físico", asegura. Lo que le pasa a Greg es ficción, pero Kinney se ha inspirado en su propio pasado: "Recuerdo que los pasillos estaban llenos de matones que acosaban a los débiles. O el gimnasio..., un sitio particularmente peligroso. Sólo había dos o tres profesores para 130 críos. Era imposible controlarlos a todos. Los vestuarios no tenían supervisión: allí hubo mucho bullying", recuerda de su paso por Southern Maryland.

Otra época académica de Kinney, la Universidad, fue punto de inflexión en su vida. "Tenía bastante éxito como dibujante de cómics, pero era un desastre a la hora de conseguir que mi trabajo se publicara en el mundo real", ironiza. Tras graduarse en 1993, estuvo tres o cuatro años dibujando. Hasta que en 1998 tuvo la idea del niño cobardica. Tampoco besó el santo a las primeras de cambio. Tardó otros seis años en lograr que su trabajo se publicara en Internet. En la Red logró, desde 2004, una audiencia de 16 millones de lectores en una conocida web de cómics (www.funbrain.com). Y de ahí, con esa masa que se divertía con Greg, dio el salto al papel. "Fue un curro tremendo escribir el libro. Tenía 1.300 páginas, así que tuve que reescribirlo y cambiar un poco la historia". La versión online coexiste todavía con los libros: "No ha dañado las ventas. Creo que a la gente le gusta sostener el libro en sus manos. Además, ¡no te puedes llevar el ordenador al baño!".

Molino edita Diario de Greg en España. La versión americana se puede leer en www.funbrain.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de junio de 2008