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ARTE

Observatori apuesta por la obra digital más experimental

El festival valenciano explora las raíces históricas de sistemas tecnológicos abiertos y los utiliza para reactivar los principios de la ética 'hacker'

Regreso al futuro. El Festival Observatori, que se celebra en Valencia hasta el 29 de junio, vuelve a sus orígenes, centrándose en la vertiente más experimental de arte digital.

La novena edición, titulada After the Net, toma como punto de partida el documental La Red: Unabomber, LSD e Internet, de Lutz Dammbec, para explorar el lado oculto de los avances tecnológicos, la arquitectura de los trabajos en red y las raíces históricas de los sistemas abiertos, que emplea para reactivar los principios fundadores de la ética hacker.

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Entre las obras que se enfrentan a las dinámicas comunitarias en red destaca Antisocial networking, un almacén de proyectos, coordinado por Geoff Cox, que investiga la naturaleza de las plataformas sociales en Internet. Entre esas propuestas se encuentra Logo_wiki, de Wayne Clemens, donde intenta demostrar cómo militares, empresarios e instituciones gubernamentales son autores de miles de alteraciones de páginas en la enciclopedia libre Wikipedia.

Contradicciones

Las contradicciones del software libre se plasman en Hello process, de Aymeric Mansoux y Marloes de Valk, que revela la paradoja de los sistemas de código abierto, a través de una máquina que ejecuta un software libre con un proceso tan complejo, que le convierte otra vez en un sistema impenetrable.

Entre las instalaciones destaca Chatroom, de Jeff Gompertz y Caen Botto, que se apropia de los videochat del público y los retransmiten manipulando la imagen de los rostros, creando un efecto parecido al de los salones de espejos de las ferias.

La producción española está representada por una retrospectiva de José Antonio Orts, pionero de un trabajo que integra tecnología, objetos, luz y sonido.

La selección de sus obras, que incluye algunas inéditas, arranca con el primer circuito sonoro fotosensible interactivo, que realizó en 1970 con tan sólo 15 años, punto de partida de todo su trabajo posterior, entre ellos instalaciones interactivas y unas esculturas sonoras fotosensibles.

La exposición se completa con la sección openKURATOR. Destacan el minimalista Netart for poor people, de Carlos Katastrofsky, y Con el tiempo contado, una obra digital efímera del español Javier González que lleva la cuenta regresiva de su existencia.

OBSERVATORI: www.observatori.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2008