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Crónica:

Los Lakers destrozan a los Spurs

El equipo de Bryant y Gasol vapulea al campeón y se adelanta por 2-0 en la final del Oeste de la NBA

Los Lakers de Los Ángeles hicieron pedazos a los Spurs de San Antonio, que ensuciaron su condición de campeones actuales de la NBA, en el segundo partido de la final de la Conferencia Oeste. Fuera por el golpe moral tras perder 20 puntos de ventaja en el primero, por la defensa de los Lakers o porque un mal día lo tiene cualquiera, el caso es que el envite desfiguró a los Spurs en una de las peores versiones que se les recuerda. Bryant abanderó otra vez a los suyos, hizo inútil la tarea de Bowen en su intento de neutralizarle y anotó 22 puntos. Odom cuajó un encuentro excepcional, con 22 puntos y 12 rebotes, y Gasol, con 10 puntos y 7 rebotes, controló a Duncan, que no pudo pasar de los 12 puntos. Walton, con el cuadro de reservas con el que los Lakers se permitieron el lujo de concluir el lance, redondeó la paliza: 30 puntos. Un correctivo de los que suelen dejar marca, máxime cuando los Spurs firmaron una estadística flojísima con 12 rebotes menos que los Lakers y sólo 30 canastas en 87 lanzamientos (un paupérrimo 34% de acierto), además de cinco fallos en diez tiros libres. A eso se le llama no meter ni una o verlas cuadradas, como se quiera.

LOS ANGELES LAKERS 101 - SAN ANTONIO SPURS 71

Los Angeles Lakers: Fisher (11), Bryant (22), Radmanovic (4), Odom (20) y Gasol (10) -cinco inicial-; Farmar (14), Walton (7), Vujacic (7), Ariza (2), Mbenga (2) y Turiaf (2).

San Antonio Spurs: Parker (13), Finley (8), Bowen (8), Duncan (12) y Oberto (4), -cinco inicial-; Horry (0), Udoka (6), Thomas (4), Ginóbili (7), Barry (5), Vaughn (4) y Stoudamire (0).

Árbitros: Salvatore, Brothers y Mauer.

18.997 espectadores en el Staples Center. Los Lakers aventajan por 2-0 a los Spurs en la final de la Conferencia Oeste.

La paliza aviva el debate sobre la edad de los jugadores de San Antonio

"¿Experimentados? Esta vez hemos sido simplemente viejos", se lamenta Ginóbili

Los Spurs trataron de manejar el partido a base de espesar el juego. Como casi siempre suelen hacerlo. Pero varios jugadores se sintieron incómodos. El entramado defensivo que urdieron Phil Jackson y Gregg Popovich sofocó el talento ofensivo de gente capital. A los Lakers no les entraban los triples. A Ginóbili, nada. A Gasol, tampoco. Y Duncan naufragaba en los tiros libres, como todo su equipo, que tampoco sacaba nada de la circulación del balón ni de sus tiros desde las esquinas. Demasiadas rémoras, un montón de asuntos que resolver en las pizarras de ambos banquillos.

Pero los Lakers, con el estilo alegre y optimista que les caracteriza, mostraron más decisión. Con un redoblado esfuerzo defensivo y un nivel superior de fantasía e imaginación, tomaron la iniciativa. Así, llegaron al descanso con nueve puntos de ventaja. Curiosamente, después de haber pasado poco antes por su momento más delicado, cuando los Spurs empataron por primera vez: a 37. Entonces, los Lakers probaron que son capaces de dar un acelerón en cualquier situación. Con un parcial de 9-0 dejaron patitiesos a los Spurs, que dieron la sensación de arrojar la toalla demasiado pronto. En esos momentos, Gasol ya había empezado a olvidar su nefasta racha al anotar sus primeros puntos en su quinto lanzamiento y Bryant ya había roto también el parcial de ninguno de cinco en los triples de su conjunto.

Poco después, Bryant tomó el balón y avisó, en una sola acción, de quién mandaba allí. Debe de ser uno de los pocos jugadores capaces de salir de un bloqueo con las manos de su defensor en el cuerpo, pararse un segundo, pedir falta al árbitro, dar un paso adelante, lanzar, meterla pese a otro manotazo de su permanente sombra, Bowen, y anotar el tiro adicional. Eso hunde a cualquiera. Era su séptimo punto consecutivo. Los Spurs empezaron a ceder terreno a ojos vista. Gasol no le permitía carburar a Duncan y Parker, hiperactivo, no podía hacerlo todo él solo.

Ginóbili anotó su primera canasta, un triple, en el minuto 27, pero tampoco tuvo continuidad. Y es que los Lakers ya iban lanzados, acumulando una diferencia que tres minutos después llegó a los 17 puntos: 68-51. No les hacía falta rebotear en el ataque. Mantener a raya en la defensa a los Spurs les bastó para encarrilar el duelo y, a partir del último cuarto, incluso con Bryant y Gasol de inicio en el banquillo, abrieron una distancia abismal que llegó a ser de 28 puntos (88-60) todavía con siete minutos por disputarse. Jackson hasta le dio minutos a Ariza, el alero ausente por lesión desde hace bastantes meses. Los Spurs no daban pie con bola. Lo máximo que podían hacer era intentar mantener cierta dignidad, reservar fuerzas y no perder la moral para afrontar en las mejores condiciones posibles el traslado de la final a su feudo, en San Antonio, a partir de las tres de madrugada, hora española, del próximo lunes.

La paliza que recibieron los Spurs en el Staples Center aviva el debate en torno a la edad de sus jugadores. Son los mismos que ganaron el título hace un año, los mismos que levantaron un 2-0 en contra en las semifinales de su conferencia contra los Hornets la semana pasada y los mismos que ganaron 56 de sus 82 partidos en la primera fase. Pero, enojado por las derrotas y el inesperado bajón en su rendimiento (suma 14 puntos con cinco canastas en 20 lanzamientos entre los dos partidos), Ginóbili explotó en el vestuario visitante del pabellón de Los Ángeles: "Siempre hablamos sobre lo experimentados que somos. Pero no lo hemos sido esta vez. Hemos sido simplemente viejos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008