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Reportaje:PROPUESTAS

Caracolada en Lleida

La gran cita será este año el fin de semana del 23 al 25 de mayo. Unos 250.000 aficionados degustarán delicias gastronómicas en torno al caracol, preparado de diversas formas. Con el porrón siempre a mano.

Lleida tiene un rey indiscutible de su cocina: el caracol. Y le rinde homenaje cada año en mayo, con el llamado Aplec del Cargol, que en 2008 llega a su 29ª edición. Una fiesta declarada de interés turístico nacional y que durante un fin de semana -en esta ocasión del 23 al 25 de mayo- atrae a un cuarto de millón de personas deseosas de degustar este molusco gasterópodo de concha helicoidal en sus más variadas recetas, algunas de las cuales se remontan ¡a la época de los romanos!

A buen seguro, cuando tres décadas atrás varios grupos de amigos reunidos en collas decidieron compartir caracolada campestre a orillas del río Segre, poco podían imaginar que estaban dando origen a la mayor fiesta culinaria de Cataluña.

Los actos se inician el sábado con una ofrenda floral en memoria de los peñistas difuntos, un desfile y un almuerzo en las carpas situadas en los Camps Elisis. Algo así como la Feria de Abril sevillana, pero cambiando el pescaíto frito y el fino por los caracoles y el porrón de vino. La jornada se remata con una cena y gran verbena en el Pavelló Nou.

Pero la auténtica diada es el domingo, que arranca de buena mañana con un animado y colorista pasacalle que despierta a la ciudad. El punto de encuentro es el Pont Vell, donde el centenar de collas recibe la imposición de la escarapela del Aplec, continuando su desfile de charangas hacia los Camps Elisis. Allí hay un constante ir y venir de visitantes, curioseando la preparación de las diversas cargoladas en gigantescas paellas.

Los no peñistas pueden participar del almuerzo en una gran carpa pública, Lo Tast, con un menú de 18 euros (carne a la brasa, caracoles, postre y bebida), o una degustación (dos tipos de caracoles y bebida) a 6 euros.

Por la tarde, mientras se digiere el ágape, hay música y concursos, como el de camisetas y calzoncillos mojados en la peña Caracolillo Brillo. Y al anochecer, una gran traca final despide a peñistas y foráneos, hermanados por un mismo sabroso manjar: el caracol.

Aplec del Cargol (973 27 39 77 y www.aplec.org).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2008