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Necrológica:

Eddy Arnold, cantante 'country'

Fue número 1 en las listas de música vaquera con 28 éxitos

Eddy Arnold, vocalista de country de 89 años, falleció el 8 de mayo en una residencia de Franklin, en los alrededores de Nashville (Tennessee). Según las estadísticas, nadie logró una popularidad tan amplia y prolongada como la suya: acumuló 28 números uno en las listas de música vaquera; muchos de ellos también fueron éxitos de pop. Sus ventas totales se estimaban en más de 85 millones de discos. Como él explicaba, su carrera se parecía más a la de Frank Sinatra que a la de Hank Williams.

Su biografía revela cómo una música rural, considerada como capricho de paletos sureños, se transformó en potentísima industria, de impacto mundial. Robert Edward Arnold nació el 15 de mayo de 1918, en Madisonville (Tennessee). La temprana muerte de su padre arruinó a la familia, que perdió su granja. Tras sufrir las miserias de un aparcero, Eddy decidió que la música sería su vía de escape: se defendía con la guitarra, pero tenía una cálida y convincente voz de barítono.

Antes de la II Guerra Mundial ya era un cantante profesional, conocido con el apodo de The Tennessee Plowboy, aunque no comenzaría a grabar hasta 1944. Seguía la pista de Gene Autry y otros vaqueros musicales, pero pronto potenció lo romántico, prescindiendo de los tópicos -bebida, adulterio, belicosidad, regionalismo- de la música country. Fue un acierto: entre 1945 y 1954 cosechó más de 50 éxitos. Era un artista tan querido que se podía permitir triunfar con Eddy's song, cuya letra simplemente enhebraba títulos de sus canciones más populares.

La eclosión de Elvis Presley supuso un bache para Arnold. No le pilló por sorpresa: conocía al cantante de Memphis desde 1954. Había incómodos paralelismos: Presley contaba con quien había sido el agente de Arnold, un manipulador conocido como Colonel Tom Parker. También compartieron supervisor discográfico: Steve Sholes, jefe de RCA Records en Nashville. Parecía que había llegado el nuevo modelo para reemplazar al viejo, aunque existía continuidad sonora: Elvis aprendió modales baladísticos de Eddy Arnold e interpretó varios de sus temas.

Cuando los gustos giraron hacia el rock and roll, Arnold estuvo a punto de dejar el oficio y dedicarse a sus negocios inmobiliarios. Finalmente optó por reciclarse en entretenedor de club nocturno; eliminó los elementos que recordaban su origen rural, aunque ocasionalmente volvió a la temática western en discos conceptuales como Cattle call, una joya de 1963.

Arnold debutó en Las Vegas y se encontró confortable. Abandonó brevemente los estudios de Nashville para grabar en Nueva York con orquestas. Igual que antes había usado la radio para propagar su personaje, se adaptó a la televisión, presentando su propio programa a escala nacional, el Eddy Arnold time. Con esos apoyos, conoció un segundo periodo dorado en los sesenta.

Volvió a Nashville para aprovecharse del auge del sonido countrypolitan, que apostaba por las melodías universales, endulzadas por cuerdas y coros, con muy leves adornos vaqueros. Gracias al buen olfato del productor y guitarrista Chet Atkins, tuvo uno de los mayores éxitos de su carrera en 1965 con Make the world go away.

Excepto por una estancia en MGM Records, grabó toda su vida para RCA. Cuando se agotaron los éxitos, Eddy Arnold se centró en el directo, protagonizando conciertos de prestigio con orquestas sinfónicas. En 1999 consiguió su última entrada en listas, con una nueva versión de Cattle call, hecha con una jovencísima LeAnn Rimes. Ese mismo año se retiró de los escenarios, aunque editaría un disco más, After all these years, a los 87 años. Aguantó lúcido hasta tiempos recientes, cuando murió su esposa Sally tras una operación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de mayo de 2008