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Gran bronca entre la plantilla del Levante y Villarroel

Los futbolistas culpan en su despacho al ex dueño del club de la crisis y éste les amenaza

Perdieron los nervios. Y les sobraban motivos. Los jugadores del Levante, que en los últimos dos años han cobrado un 20% de su sueldo, acorralaron ayer al ex presidente y ex máximo accionista, Pedro Villarroel. Lo pillaron por sorpresa a las puertas de su despacho. Y aprovecharon para reprocharle que es, quizá, el único responsable de todos sus males. Él, que argumenta desde que la cosa se puso fea que ya no es el dueño del club, los trató con desprecio. Y les hizo creer que todo aquel alboroto no tenía nada que ver con él. Villarroel le dijo a los jugadores que no tenía vinculación alguna con el club, a pesar de que aún posee junto al presidente Julio Romero un 20% del capital.

Los futbolistas le recriminaron que era culpable de la crisis económica y del desgobierno en que se encuentra la entidad. El ex propietario del club, cuyo poder accionarial frena la llegada de nuevos inversores, amenazó a Rubiales con denunciarlo si seguía responsabilizándole de la situación. "¿Me va a denunciar?", se sorprendió el capitán. Los jugadores le recordaron entonces al ex presidente que él intentó sobornar a algunos empleados para que retiraran las denuncias ante la AFE por impagos y él quien les amenazó vía sms.

Y Villarroel, a quien llamaron "mentiroso", optó por hacerse la víctima. "Me estáis haciendo mucho daño". Armando perdió los nervios. El central del filial, de 23 años, le respondió con voz temblorosa. "¡Pero si a mí no me da ni para comer!". "¿Y tú quién eres?", respondió Villarreal. "Soy Armando", dijo controlando su puño. Tras el entrenamiento, la plantilla exigió en conferencia de prensa una solución urgente o la dimisión del consejo. Los gestores del club han sido incapaces de obtener el crédito de 8 millones que se les prometió. El Ayuntamiento, que avala cuatro millones, ya ha cumplido. El club no. Por ello les pidieron, incluso, que les dieran poderes para realizar ellos mismos las negociaciones necesarias. La jornada terminó con una concentración de protesta ante el estadio del Levante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de mayo de 2008