Ausencia total de medidas de seguridad en los locales

El fenómeno de los bares clandestinos, que ya tiene unos años de vida, ha padecido una importante evolución. "Al principio, era algo muy cerrado, como tribal. Sólo iba gente del movimiento okupa. Después se empezó a popularizar, sobre todo, por los erasmus, que lo difundieron por Europa. Últimamente, debido a la ola de cierres que se ha producido, se vigila mucho más quién entra por el miedo a la policía", señalan en medios okupas. Cuando hay un cierre de uno de estos locales, la policía se queda con todo el material, de manera que los okupas pierden lo que tenían allí, pero al poco tiempo suelen abrir en otro lado.

En 2005, con la aplicación de la nueva ordenanza cívica, empezaron a producirse muchos cierres. El Barri Gòtic, que era una de las zonas con más bares de este tipo, quedó casi sin ninguno en poco tiempo. La venta de alcohol sin autorización ni licencia de distribución y la total ausencia de medidas de seguridad son los principales problemas legales de estos locales.

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Canales de difusión

Obtener información y conocer dónde se encuentran exactamente estos bares no es fácil. Habitualmente pasa de boca en boca o se accede a ella a través de los flyers (hojas) que se reparten en las manifestaciones y de las asociaciones que simpatizan con el movimiento okupa. También algunos blogs para turistas dan a conocer su localización. A través de algunas páginas en Internet, además, se ofrece el programa -que es muy variado- de los distintos locales, aunque sus direcciones sólo las sabe la gente del sector.

Algunos bares ofrecen la posibilidad de participar en talleres de teatro, circo, canto o actividades diversas, como hacer pan. Estas webs acostuman a cambiar de dirección cada dos o tres meses para no ser localizadas por la policía.

Hay bares clandestinos repartido por toda Barcelona, pero en algunos barrios, como el Raval, se concentran en gran número, aunque en los últimos tiempos el Poblenou compite con él. Sants, L'Hospitalet de Llobregat y el Gótic son otras de las zonas escogidas por los okupas. Algo que se puede explicar por la configuración urbanística de estas zonas, que ofrecen callejones oscuros e intrincados donde es más difícil ser localizado.

Como el mercado es el mercado, el sector se ha diversificado y hacia las seis de la mañana otros bares clandestinos, esta vez afters, abren sus puertas para los más animados cuando las cierran los otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 04 de mayo de 2008.

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