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Crítica:DORMIR

La cuadratura de la montaña

HOTEL CONTINENTAL, una obra de Rafael Moneo dentro del balneario Panticosa Resort

Además de un imperio inmobiliario (Nozar) y de una reconocida bodega (Enate), la familia Nozaleda posee en el Pirineo aragonés un macrocomplejo turístico enormemente significativo en la larga historia del termalismo. Alfonso XIII, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Cánovas y el pintor Rosales fueron huéspedes ilustres del antiguo balneario de Panticosa, cuyo emplazamiento al fondo de un circo de montañas les aseguraba soledad, aire puro y aguas salutíferas de características oligometálicas.

Su reconstrucción ha sido confiada a dos figuras de la arquitectura mundial: Álvaro Siza, a punto de concluir el hotel para deportistas del Centro de Alto Rendimiento, y Rafael Moneo, que inauguró hace un par de años el clásico Gran Hotel y firma ahora el nuevo hotel Continental, formado por dos edificios independientes conectados a través de una pasarela de vidrio con vistas al bosque circundante.

HOTEL CONTINENTAL

Categoría: 5 estrellas. Calle del Balneario, km 10. Panticosa (Huesca). Teléfono: 974 48 79 16. Fax: 974 48 71 38. Reservas: 902 25 25 22. Internet: www.panticosa.com. Instalaciones: jardín, piscina, salas de convenciones (para 250), complejo balneario Termas de Tiberio, salón con chimenea, bar, brasería, restaurante. Habitaciones: 4 individuales, 82 dobles, 6 'junior suites'; con baño, calefacción, aire acondicionado, televisión vía satélite, minibar, secador, carta de almohadas, albornoz. Servicios: dos habitaciones adaptadas para discapacitados, no admite animales. Precios: desde 120 euros + 7% IVA; desayuno incluido. Tarjetas: American Express, Diners Club, Eurocard, MasterCard, Visa, 6000.

Arquitectura ... 7

Decoración ... 6

Estado de conservación ... 8

Confortabilidad habitaciones ... 6

Aseos ... 6

Ambiente ... 6

Desayuno ... 7

Atención ... 9

Tranquilidad ... 9

Instalaciones ... 8

Remata el complejo un edificio encargado a la hija del Pritzker español, Belén Moneo, capaz de sorprender por su ambivalencia en el tratamiento colorista de la fachada y la poética austeridad interior del hormigón, precursora de un nuevo lenguaje arquitectónico para el turismo balneario en España.

Pero volvamos a la entrada del hotel Continental, diagrama preciso de inspiración nórdica en madera de cedro y cristal, pese a no ser el mejor trabajo de un Moneo que ya dio el do de pecho en el Grand Hyatt berlinés. Aquí, la doble caja de cuadrantes habilita un acceso porticado que confunde al recién llegado. Algo en el aire flota fuera de escala. En el interior, el flujo del vestíbulo conduce a un fondo acristalado sin salida. El acceso al spa, igualmente alambicado, franquea sin lógica el restaurante, sensual en el tamiz lumínico que provee su lucernario, pero trabado en la disposición de las mesas y las sillas, más propias de una sala de banquetes que de un comedor gastronómico.

Al menos, la secuencia de pavimentos en la distribución de las habitaciones crea una atmósfera serena y confortable. Otra seña del mejor Moneo es la cuadratura transversal de los corredores, aunque esto hurte espacio a las alcobas, y más aún a los cuartos de baño, con una bañera resbaladiza y un mando de ducha poco generoso, de temperatura oscilante.

Pese a estos inconvenientes, la estancia augura una experiencia para los sentidos si se programa un circuito balneario asistido por el equipo humano de Blanca Galindo, la directora del hotel, cuerpo y alma de la tradicional hospitalidad aragonesa.

ALREDEDORES

AISLADO EN UN CIRCO montañoso, Panticosa Resort entretiene durante el día a sus huéspedes con las instalaciones termales, y durante la noche, con un casino de juego único en el Pirineo. En proyecto figura la construcción de un campo de golf, pero mientras tanto los aficionados pueden jugar en el cercano campo de Las Margas, en Sabiñánigo, propiedad también de los Nozaleda. Además del comedor y la brasería del hotel Continental, la oferta gastronómica se completa con el restaurante del Lago, en el edificio del Gran Hotel, gestionado por el laureado chef Pedro Subijana. En invierno se puede esquiar en las próximas estaciones de esquí de Panticosa y Formigal. Huesca queda a 70 kilómetros; Zaragoza, a 168; Madrid, a 488, y Barcelona, a 370 kilómetros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de abril de 2008

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