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La fiscal pide que una niña que sufrió fobia a su padre regrese con la madre

El caso de la pequeña Judit volvió ayer a los tribunales. El pasado mes de junio, una juez de Manresa acordó que se fuese a vivir con su padre y le retiró la custodia a la madre por haberle creado "fobia, rechazo y aversión" hacia él. La madre recurrió ante la Audiencia de Barcelona y ayer se celebró la vista en la Sección 18.

De lo ocurrido en la sala se conocen pocos detalles y, además, las versiones son contradictorias porque el magistrado Enric Anglada no permitió la presencia de periodistas. De ahí que cada abogado explique una versión distinta, aunque sí coinciden en que la fiscalía solicitó la revocación de la sentencia y que la madre recupere la custodia de la niña, a la que no ha visto en los últimos 10 meses. Según las mismas fuentes judiciales, la fiscalía considera que esa medida es "un castigo" para la madre,

El abogado de la madre, el ex magistrado Josep Lluís Jori, secundó la propuesta de la fiscalía y reclamó la revocación de la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Manresa, que prohibió a la mujer y a su familia acercase a la pequeña. Esa decisión judicial se produjo a raíz del informe emitido por el psicólogo José Manuel Aguilar, uno de los más prestigiosos especialistas que existen en España, quien concluyó que la niña sufría síndrome de alienación parental (SAP) motivado por la madre.

Se trata de un diagnóstico psicológico que los grupos feministas radicales rechazan, argumentando que no es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud, pero que pueden sufrir los hijos de padres separados, especialmente de corta edad, si uno de sus progenitores no hace más que desprestigiar al otro. En la sesión de ayer declararon los psicólogos designados por el tribunal que han explorado a la niña.

Según su padre, los psicólogos consideran que la pequeña se encuentra "perfectamente" y muy integrada en su entorno familiar. Por su parte, el abogado de la madre explicó que la niña está triste porque no puede verla y se emociona en cuanto le mencionan a su progenitora, con la que en las últimas semanas se le ha permitido hablar con teléfono cada martes. La sentencia se conocerá la próxima semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de abril de 2008