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Reportaje:Ida de los cuartos de final de la Copa de la UEFA

"La jugada de Cosmin no acababa nunca"

Laudrup y sus futbolistas consideran la igualada como una victoria y se felicitan por su valentía al echarse al ataque

Franz Beckenbauer, el presidente del Bayern, y los seguidores del equipo bávaro ya deben de haber solventado su desconocimiento sobre quién es y dónde está el Getafe. Antes de saltar al campo, Michael Laudrup arengó a los suyos. "Les he dicho que no se juega contra un escudo o una camiseta, sino contra once jugadores", explicó al finalizar el partido. Le salió bien.

Tras sorprender al Benfica en Lisboa, el Getafe logró un empate en Múnich que le supo a victoria. Lo firmó Contra. "La jugada de Cosmin [Contra] no acababa nunca". A Laudrup le pareció una eternidad, pero el remate final tuvo su recompensa. Una vez más, el encargado de enviar el balón a la red no fue un delantero. La línea ofensiva del conjunto madrileño sólo ha marcado 27 de los 69 goles mientras que la medular suma 36. Ayer fue el turno de Contra, un defensa al que le bastaron 12 minutos para anotar.

Contra: "Kahn salía rápido y le he picado la pelota por si acaso. La verdad, un golazo"

Hitzfeld: "El Getafe tiene una técnica realmente buena. No se rindió y marcó"

La alegría en el banquillo del Getafe era palpable. Sin embargo, la realidad se imponía ante tanta algarabía. "Ojalá pudiéramos disfrutarlo un poco, pero el domingo nos espera el Barcelona... Casi nada. Ojalá tuviéramos seis días de descanso, pero no creo que la afición española lo permita", bromeó Laudrup. Pese a encauzar la eliminatoria, el danés se mostró tan prudente y discreto como siempre.

En cambio, Contra estaba exultante. "He visto que Kahn salía rápido y le he picado la pelota por si acaso. La verdad es que me ha salido un golazo", declaró el rumano, que dedicó el gol a su padre, fallecido horas antes de disputarse el partido de vuelta de los octavos de final contra el AEK de Atenas hace mes y medio. Según él, le empujó "desde el cielo" ya al límite del silbato.

El inicio del encuentro, sin embargo, apuntaba en otra dirección. Laudrup reconoció que la cosa no pintaba nada bien para los suyos cuando, a los pocos minutos, Tena y Mario, los dos centrales, ya se habían cargado con sendas tarjetas amarillas. "Aun así, tenemos mérito por haber adelantado las líneas en la segunda parte. Bueno, Tena hizo una falta en el minuto 10 que en España habría sido tarjeta amarilla", comentó con cierta ironía.

"Lo he pasado bastante mal porque veía que me expulsaban. Pero hemos ido cogiendo confianza", reconoció Tena; "aunque lo cierto es que en la primera media hora nos han podido golear".

El descanso sirvió al Getafe como relajante. Distendidos los músculos y librado del peso del Allianz Arena, recobró su juego y logró un buen resultado cuando fue fiel a sus principios, cuando se adueño del balón. "Los grandes equipos no están acostumbrados a tener que buscar el cuero", afirmó Laudrup; "este partido demuestra que no sabemos jugar al empate a cero. Sigo pensando que la eliminatoria no está al 50%, aunque, si igualamos aquí, ¿por qué no podemos ganar al Bayern en Getafe?".

Respecto al resultado, Laudrup prefirió salirse por la tangente: "No puedo decir si el empate es merecido o no. Ellos han tenido más ocasiones, pero me quedo con las buenas sensaciones que dimos en el segundo tiempo".

El análisis del técnico del Bayern iba en paralelo al de Laudrup. Ottmar Hitzfeld aplaudió el buen hacer del rival en el segundo periodo. "El Getafe nos presionó a partir del descanso. Comprobamos que tiene una técnica realmente buena. No se rindieron. Asumieron el riesgo y terminaron anotando".

Quizá también ayudase el que el presidente del Getafe, Ángel Torres, llevara una corbata verde manzana "con la que el equipo nunca pierde". "No, no no... El que da suerte es mi padre", replicó Emilio Butragueño. Su padre regenta una tienda de muebles en una de las principales calles de la ciudad madrileña.

Suerte, fortuna o lo que quiera que fuese, el gol de Contra se convirtió en un presagio de lo que puede suceder en el partido de vuelta. Un tanto que McCay, jugador del Bayern la temporada pasada, calificó como de "clase mundial".

A pesar del empate, Hitzfeld afronta la eliminatoria con cierto entusiamo. "Pese a todo, sigo siendo optimista. Siempre marcamos uno o dos goles fuera. Confío en que los jugadores recuperen la autoestima, aunque será difícil jugar en un campo de 16.000 espectadores", advirtió.

El delantero Podolski resumió el sentir del Bayern: "Ya se veía venir. Entraron en juego y, al final, nos marcaron ese gol de mierda. Pues... nada". El Bayern deberá sobreponerse a esa cierta resignación si quiere llegar a las semifinales. Enfrente tendrá al Getafe, un equipo que ha cogido alas y que fue ovacionado al subir al avión de regreso a Madrid mientras Abbondanzieri gritaba: "¡Se acabarán las cervezas!"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2008