Falta la chispa que nos sobraba
¿Cómo es posible que un equipo como los Rockets haya ganado 21 partidos de una tacada (jugaba anoche contra los Lakers)? ¿Cómo se explica que hayamos caído en barrena los Raptors? En nuestro caso, se achaca mucho el bajón a la ausencia de nuestro jugador franquicia, Chris Bosh. Se deja notar, eso es irrefutable. Pero limitarse a pensar que todos nuestros males se circunscriben a ése sería no entrar a fondo en las causas de los malos resultados que estamos cosechando últimamente: siete derrotas y dos triunfos en los últimos nueve partidos, sin contar el que habremos disputado contra los Kings de Sacramento cuando lean este artículo. Nos faltan la frescura y la chispa que nos sobraban hace un mes. Entonces, todo el mundo estaba muy reactivo, muy enchufado. Las cosas salían. Sucede a veces. Y no acabas de saber muy bien por qué. No se trata de una cuestión física porque, en general, nos encontramos bien y me incluyo aunque ya saben que continúo recuperándome de mi lesión. Otra cosa es que sea comprensible que se produzca un bajón en el rendimiento. Disputamos muchísimos partidos. Este mes de marzo son 17.
Cuando llegan malos momentos, porque se pueden juntar diferentes causas, lesiones, un calendario más difícil, alguna baja forma o lo que sea, se trata de atenuar el destrozo. Para ello se puede tirar un poco de tablas y experiencia. Pero tampoco sabes muy bien del todo si conviene que alguien dé un toque de atención a voz en grito en el vestuario o, por el contrario, se necesitan unas palabras de apoyo para mitigar la tensión y la ansiedad acumuladas. Los entrenadores de los Raptors están realizando una buena labor. Hay que tener en cuenta que estamos completando una gira en la que nos hemos enfrentado, entre otros, a los Lakers, a los Warriors y, mañana, a los Jazz. La gente sabe quién está lesionado, pero no conoce el cansancio y los golpes que se acumulan en quienes juegan. Puede sonar a excusa, pero, a estas alturas, con más de 65 partidos en las piernas, cuesta mantener la tensión cuando aún no tienes la tensión extra de los play offs.
La otra cara de la moneda es la que muestran los Rockets. Están inmensos, en un momento extraordinario. Si las derrotas te crean una frustración contraproducente, las victorias influyen en el ánimo del jugador de manera contraria, como un elemento que provoca sensaciones muy positivas. El calendario que han tenido ha sido propicio, pero no importa. Si juegas 21 partidos contra el peor equipo del mundo, perderás seguramente alguno. Esas rachas te dan autoconfianza. Te sale todo, como si estuvieras tocado por una varita mágica. Todo va sobre ruedas. Incluso sin una pieza de la importancia de Yao Ming, los Rockets continúan ganando. Han demostrado que poseen una excelente química de vestuario. McGrady cumple con su papel de estrella y principal baza ofensiva. Mutombo, un hombre de banquillo, ha adquirido más importancia en el equipo y, limitándose a ejercer su papel y a aprovechar sus cualidades, está aportando mucho. Todos sabíamos del talento y de la ambición de Scola, pero destacaría lo bien que se está adaptando cuando lo normal es que el año de rookie sea muy complicado. Me ha sorprendido. Ya había cuajado algún partido con 20 puntos y 10 rebotes, pero es que ahora está rindiendo con una solidez tremenda a pesar de que no tiene tanto protagonismo como en el Tau o en la selección argentina. Es un jugador muy listo, siempre atento al corte, a ganarle la espalda al defensa, a aprovechar los espacios por la línea de fondo. Aunque no destaca por esa faceta, pero físicamente es mejor de lo que parece y sabe aprovechar su rapidez de pies cerca del aro.
No quiero finalizar sin referirme al tema del que tanto se habla estos días: la demanda que han presentado los Raptors para cobrar el seguro de lesión que, en mi caso, suscribió la Federación Española. Ni entro ni salgo. No me gusta porque se trata de un problema entre mi club y mi federación y me debo a ambos. Es algo que deben discutir entre ellos. Tengo una relación inmejorable con los Raptors, con la Mutua Madrileña (entidad aseguradora) y con la Federación Española. Siempre han cuidado de mí y me consta que están intentando arreglarlo y que hay buena voluntad por todas las partes. Espero que se llegue a un acuerdo y a un entendimiento. Seguro que así será.
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