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La autopsia indica que la niña Mari Luz murió poco después de su desaparición

La policía descarta que la niña onubense fuera golpeada o violada

La niña Mari Luz Cortés, desaparecida el pasado 13 de enero y cuyo cadáver fue encontrado el pasado viernes en la bocana del puerto de Huelva, falleció en torno a la fecha de su desaparición, según fuentes policiales. Así lo indican los primeros datos de la autopsia. Mari Luz, de cinco años, fue vista por última vez cuando salió sola de su casa para comprar golosinas.

Su cuerpo fue hallado el viernes flotando en el mar, con un golpe en la cabeza, cerca del muelle petrolero de la ría del Tinto, a unos 13 kilómetros de su casa. Pero ese golpe no fue la causa de su muerte, según la autopsia, que también ha descartado que muriese estrangulada. ¿Entonces cómo murió? La policía baraja la hipótesis de que fuera por ahogamiento accidental o bien asfixiada (en el supuesto de que fuera atacada por un criminal).

El cadáver de la menor fue localizado vestido con toda su ropa -la misma que llevaba el día de su desaparición- lo que hace pensar a los investigadores que no fue agredida sexualmente.

El cuerpo estaba muy descompuesto, según fuentes policiales. Los investigadores confían en que los informes radiológicos, toxicológicos y genéticos aporten más pistas. Un equipo de la Comisaría General de la Policía Científica se desplazó desde Madrid para estar en la autopsia, que terminó ayer por la mañana. Estos especialistas van a hacer un estudio sobre las larvas y la fauna cadavérica, lo que permitirá precisar la data de la muerte de la menor.

En las pesquisas participan no sólo policías de la Brigada Judicial de Huelva, sino también una inspectora del Grupo de Desaparecidos de la Unidad central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Madrid.

El portavoz de la familia, Luis Molina, señaló que los padres no descartan la realización de una segunda autopsia. No porque desconfíen del primer examen forense, sino para "tener más seguridad y contrastar datos".

La policía, la Guardia Civil y los bomberos continuaron ayer rastreando las orillas de la bocana de acceso al puerto de Huelva en busca de alguna pista. Esta zona ya había sido rastreada en los días posteriores a la desaparición de la niña, pero se está peinando de nuevo al tratarse de una zona muy cambiante por efecto de las mareas y los vientos.

El hallazgo del cadáver no ha modificado el rumbo de las pesquisas policiales. Todas las hipótesis siguen abiertas. Uno de los caminos más sólidos de la investigación apuntaba al rapto. Un testigo aseguró haber visto cómo un adulto obligaba a una niña parecida a Mari Luz a subir en una furgoneta en el barrio donde vivía la menor, El Torrejón, el mismo día de su desaparición. Esa misma tarde, otros testigos afirmaron haberla visto, y todos ellos en un margen de unos 40 minutos.

La policía y los bomberos están estudiando las mareas para determinar cómo pudo llegar el cadáver al punto donde fue hallado. La vivienda de Mari Luz está a tres kilómetros, en línea recta, de la ría del Odiel, que acaba uniéndose a la del Tinto. Los investigadores están analizando si la chiquilla pudo llegar caminando a este lugar, aunque lo consideran poco probable.

Durante casi dos meses de angustia, la policía ha rastreado los ambientes familiares, sociales y laborales que rodeaban a la pequeña. El padre de Mari Luz, Juan José Cortés, al igual que su familia, trabaja en mercadillos ambulantes. La familia Cortés se encargaba de repartir la ubicación de los distintos puestos. En los primeros días de la desaparición de la niña, su abuelo, Juan Cortés, apuntó a que detrás del suceso podía haber unas desavenencias recientes con unos vendedores, quizás extranjeros.

Tampoco dio resultado el interrogatorio de un vecino de Mari Luz. Este hombre cuenta con antecedentes por agresión sexual a menores y se fue de casa, junto con su mujer, el día después de que se perdiese el rastro de la menor. La policía le localizó en Granada, donde le interrogó. Fue puesto en libertad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de marzo de 2008