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EL CANDIDATO EXCÉNTRICO

Sexagenarios

Estas decisivas elecciones están movilizando la ciudadanía a muchos niveles. Consideraré a los electores de mi edad (68), que incluye, con precisos matices, la siguiente década entera. Ahí, todos mis amigos: despiertos, fuertes, muchos aún corren la Media de Moratalaz. No somos los chicos-botellón, ni los chicos de la gasolina, ni los ancianos venerables de antaño. Ahora ya no somos venerables, ahora somos combativos. Y es falso que sólo nos preocupen las pensiones. Y es falso que necesitemos andaderas o cuidados paliativos. Y es falso que temamos la muerte. Mientras existimos nosotros no existe la muerte.

"Old men ought to be explorers (Los viejos hombres deben ser exploradores)" -decía Eliot-. Cuando Eliot escribió eso, era un imperativo imposible de cumplir. Ahora lo cumplimos cada día. Somos exploradores. Se acabó la petanca, el braguero y la cataplasma. Hoy las ciencias adelantan. La inmensa seriedad de estas elecciones nos saca a la calle.

El electoralismo huevón de los anticuados mítines nos saca de quicio. ¿Por qué no figuramos en las listas de ningún partido? Es falso que se nos compre con promesas electorales y viajecitos del Inserso. Hablando de comprar, ya dijo Shakespeare que no hay nada más fácil de comprar que la voluntad de un joven.

Somos la generación que padeció el franquismo, que vibró con la Transición. No queremos ser amados. Queremos ser tenidos políticamente en cuenta. Y estamos en todas partes: en los sindicatos, en las barriadas, en los pisos de alquiler cuidando nietos. ¿Por qué parecen más decisivos los niñatos PP/PSOE con sus lagartos de Lacoste, que cualquiera de nosotros? Somos los exploradores del nuevo voto útil: la tercera vía parlamentaria, la renovación democrática.

Álvaro Pombo es escritor y candidato de UPD al Senado por Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de marzo de 2008