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Un dueño de Llanera dice que no pudo prever la crisis

Fernando Gallego, administrador solidario, junto a su hermano José Ramón, de Llanera, dijo ayer en el juzgado de Xàtiva que nunca tuvieron indicios de crisis, que se desató en agosto pasado sin que previamente tuvieran indicadores que les pudieran hacer anticiparse a ella. Fernando Gallego declaró en el juzgado de Xàtiva en relación con la querella por supuesto alzamiento de bienes presentada por la sociedad Multiservicios Arco Mediterráneo, a la que debe 1,5 millones de euros. El pasado día 8 declaró el otro dueño.

Ayer, Fernando Gallego fue menos explícito. Declaró en calidad de imputado y aceptó responder a las preguntas del juez y de la acusación particular. En su intervención, aseguró que Llanera -seis de cuyas sociedades entraron en concurso de acreedores el pasado mes de noviembre- no tuvo ningún síntoma de crisis durante el primer semestre de 2007 y que se realizaron las operaciones de acuerdo con la estela marcada en 2006, ejercicio que calificó de "histórico" para el grupo inmobiliario. Gallego excusó su responsabilidad sobre las operaciones realizadas en que las decisiones se tomaban en el seno de comités de los que participaban distintos responsables del grupo. Rechazó la idea de que Llanera realizara operaciones inmobiliarias, directas o a través de participaciones, a sabiendas de su inmediata falta de solvencia. Defendió también el reparto de cinco millones de beneficios entre los socios (él, su hermano José Ramón, sus padres y un tercer hermano sin responsabilidades en la compañía) de acuerdo con los buenos resultados obtenidos. Y, como hiciera su hermano en su declaración en el juzgado, afirmó que esos beneficios sirvieron para "saldar deudas históricas con la sociedad", pero no precisó ni de cuándo, ni por cuánto dinero.

Por otra parte, el juez de lo mercantil que dirige el concurso de Llanera ha rechazado los recursos respecto de la autorización de venta de El Brosquil y La Reva, autorizaciones que han permitido cobrar a las entidades bancarias acreedoras de Llanera pero que han sido puestas en duda por varios acreedores y por la Abogacía del Estado. El magistrado no solo rechaza los recursos interpuestos, sino que considera que es la opción idónea y cercena la posibilidad de que se plantee demanda incidental o recurso de apelación. Los afectados exploran posibilidades para evitar lo que creen una venta de Llanera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de febrero de 2008