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Crónica:23ª jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

Menguante Espanyol

El Recreativo, mejor organizado, explotala superioridad de Sinama, autor de los goles

Jordi Quixano

Tan encogido como destartalado, el Espanyol perdió la competitividad en el peor momento. Exigido por los resultados para aguantar el tirón de Europa, tropezó como casi siempre contra un adversario de menor envergadura. Tiene un gen extraño este Espanyol, que se crece, aprieta y derrota a los mejores, pero que se diluye y desdibuja ante los débiles. Apocado el Recreativo en la Liga, tanto que incluso destituyó a Víctor Muñoz la semana pasada tras sumar siete jornadas sin ganar, resurgió con ímpetu en Montjuïc. Y lo hizo con una fórmula bien simple: presión avanzada, líneas apretujadas y juego sin entretenimientos. Ante el Espanyol, incapaz de gobernar el duelo, resultó de perlas. Sinama cobró capital importancia en la punta de ataque con dos dianas y resolvió la contienda.

ESPANYOL 1 - RECREATIV0 2

Espanyol: Casilla; Chica, Lacruz (Jarque, m. 46), Torrejón, Clemente; Hurtado (Lola, m. 22), De la Peña; Rufete, Luis García, Riera; y Jonathan (Ewerthon, m. 8). No utilizados: Javi Ruiz; Valdo, Moha y Corominas.

Recreativo: Sorrentino; Edu Moya, Cáceres, Beto, Poli; Jesús Vázquez, Martins (Barber, m. 90); Varela (Gerard, m. 69), Camuñas, Aitor; y Sinama (Marco Rubén, m. 78). No utilizados: Barbosa; Marquitos, Zahinos y Quique Álvarez.

Goles: 0-1. M. 17. Sinama, en el área pequeña. 0-2. M. 25. Sinama remata un centro raso. 1-2. M. 39. Ewerthon, con la rodilla.

Arbitro: Rubinos Pérez. Amonestó a Vázquez, Aitor, Jarque, Poli, De la Peña y Chica.

22.650 espectadores en Montjuïc.

Zambrano no retocó muchas piezas en comparación con su predecesor en el banquillo. Pero varió dos detalles que azuzaron al equipo: Camuñas como trescuartista y Sinama como referente en el área rival. Quedó, entonces, una columna vertebral estupenda que apenas ofreció fisuras. Cáceres ordenó con suficiencia desde atrás, Martins reajustó las líneas en la medular, Camuñas lanzó pases interiores de maestro y Sinama remachó todo lo que tocó. Las alas, un tanto desvencijadas, fueron lo de menos. Entre otras razones, porque el Recre propone un fútbol sin distracciones. De pocos toques y demasiados balones largos a la carrera de Sinama. El marcaje de Lacruz y Torrejón, lentos por definición, fue horrible y se convirtió en lo más parecido a una parodia propia de Benny Hill. Así, Sinama se plantó delante de Casilla, con los escuderos sofocados por detrás, en cuatro ocasiones. En una tiró el balón a las nubes; en la siguiente, al palo, y en las dos últimas, al fondo de la red. Primero se revolvió en el área tras la complacencia de la zaga blanquiazul. Después punteó un centro de Poli, que se recorrió el costado izquierdo sin interrupción.

Más arrugado se batió el Espanyol, que se atascó con el cuero y sin él. En la defensa, descompensado en los marcajes, le sonrojó Sinama. En el ataque, aletargado y carente de ideas, adoleció tanto de la salida de la pelota desde atrás como del pase definitivo. Pero Ewerthon -suplió a Jonathan, que dejó el campo mareado-, en una jugada suelta, puso la rodilla y recortó distancias.

En el segundo acto, quizá arrepentido por sus flaquezas, reaccionó el equipo blanquiazul, que se apoyó en los costados y filtró con insistencia los pases interiores al correcaminos Ewerthon. Riera, también desperezado, se reencontró con su fútbol de desborde por la banda hasta el fondo. No fue, en cualquier caso, la respuesta suficiente. El Recre se agrandó al tiempo que rebajaba al Espanyol.

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