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Un hombre mata a su madre, hiere a su padre y se suicida en Fuenlabrada

El asesino, de 24 años, utilizó un cuchillo de cocina y un rifle de caza

En ropa interior y cubierto de sangre, Jesús López apenas si pudo recorrer los metros que separan su casa, en el número 13 de la calle de Luxemburgo de Fuenlabrada, de una cafetería cercana. "Mi hijo me ha apuñalado. Llamen a la policía, aún está arriba con mi mujer", alcanzó a decir a quienes se encontraba en su camino.

"Mi hijo me ha apuñalado. Llamen a la policía, está con mi mujer"

La madre padecía esclerosis y estaba en silla de ruedas. Dejó de trabajar

Minutos más tarde, varios agentes de Policía Municipal entraban en su vivienda, situada en el tercer piso, con la llave facilitada por una vecina. En el interior la escena era dantesca. En el suelo yacía la mujer de Jesús, Ángeles Carralero, de 52 años. Tenía un tiro en la cabeza. No muy lejos de allí, el hijo de la pareja, Fernando López, de 24, agonizaba. Se había disparado en la cabeza tras apuñalar a su padre y matar a su madre. Murió instantes después, mientras le atendían los médicos del SUMMA.

Nadie podía explicar ayer qué pudo pasar por la cabeza de Fernando. Qué llevó a un joven "cariñoso" y "normal", como le recordaban ayer los vecinos del inmueble, a apuñalar a su padre en dos ocasiones con un cuchillo de cocina y, posteriormente, disparar a su madre con un rifle de caza del calibre 22 para, finalmente, quitarse la vida con la misma arma.

Algunos de sus amigos reconocieron ayer que Fernando "tenía problemas mentales" y estaba en tratamiento. Amigos como Daniel Gómez, que creció junto a él en el tranquilo barrio del centro de Fuenlabrada, quien ayer no podía creerse lo que había sucedido. "Estaba en tratamiento, pero era un chico normal. Era imposible pensar que podía pasar algo así", explicaba Daniel tras visitar a sus padres, que aún viven en el inmueble.

Ángeles, la madre, padecía esclerosis múltiple, lo que la había obligado a abandonar su trabajo en el Ministerio de Obras Públicas y la mantenía en una silla de ruedas. Jesús también había dejado de trabajar como transportista de una empresa cárnica para dedicarse al cuidado de su mujer y de Fernando, que estaba en el paro y acababa de terminar un curso de carretillero. "Había encontrado un trabajo, aunque no estaba muy contento. Empezaba el lunes", explicó ayer un amigo del parricida.

La hermana de Fernando, Leticia, que reside en Pamplona, viajó ayer hasta Fuenlabrada para estar junto a su padre, que permaneció durante todo el día en observación en el servicio de urgencias del hospital de la localidad. En la sala de espera del centro hospitalario, familiares y allegados a las víctimas estaban consternados. "Pedimos respeto a nuestro dolor", se limitaron a señalar. Los cadáveres de madre e hijo estaban mientras tanto en el Instituto Anatómico Forense, donde les fue practicada la autopsia.

Los agentes del grupo de homicidios encargados de la investigación encontraron horas después del suceso el cuchillo con el que había sido apuñalado Jesús López. Estaba tirado en un parque ubicado frente a la vivienda familiar. Todo apunta a que Fernando lo arrojó por la ventana tras herir a su padre.

Por su parte, el rifle con el que acabó con la vida de su madre y con la suya propia era la escopeta que utilizaba para salir de caza con Jesús.

En los corrillos de vecinos que se fueron creando a lo largo de toda la mañana frente al edificio la versión era unánime: "eran una familia normal que no daba problemas". Cada uno trataba de recordar la última vez que vio a alguno de los miembros de la familia o las conversaciones que mantuvieron, como queriendo ubicar en la realidad lo que aún no acababan de creerse del todo.

Con el de ayer son ya nueve los asesinatos que se han producido en la Comunidad de Madrid en apenas 25 días.

De ellos, cuatro se han producido esta misma semana. El sábado, un colombiano de 34 años, Moisés S. R. moría horas después de recibir un disparo en la cabeza por un ajuste de cuentas y ser abandonado en la puerta del hospital 12 de Octubre.

El lunes, un hombre de 40 años, Primitivo G. N., apuñalaba a su madre, Eufemia, de 81, en la vivienda de ambos, en el barrio de Carabanchel. El martes, una mujer de nacionalidad rumana, Alexandra B., de 21 años, era quemada por su pareja en Alcalá de Henares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2008