Crónica:LA CRÓNICACrónica
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Un millón de kilos de libros

Se llama Justo García y acaba de realizar una proeza digna de figurar en el libro Guiness de los récords. Jamás se había visto nada comparable en la historia de la edición en lengua española. Las cifras son pasmosas. "Hemos movido 60.000 cajas que contenían un total de un millón de kilos de libros", dice el director de logística de Random House Mondadori. No es de carácter jactancioso, pero este hombre que pelea con su tendencia a la obesidad esquiando en Andorra, que suele mostrar un carácter calmado, habla con voz atronadora y te mira con profundidad, está eufórico. Él ha sido sólo parte del equipo, aunque la parte del trabajo que le ha correspondido es la menos brillante. Lo suyo es llevar libros de aquí para allá, conseguir que lleguen a tiempo.

RHM esperó a publicar Un mundo sin fin, de Ken Follet, al día 28 de diciembre, un hecho insólito. Se trata de la continuación de Los pilares de la tierra, es decir, la segunda parte de una obra de la que Plaza & Janés ha vendido entre cinco y seis millones de ejemplares a lo largo de veinte años y pico. Un libro récord, pero que se vendió despacio. Esta vez se trataba de hacer lo mismo, pero a lo bestia, de golpe.

La novela ha superado todas las expectativas de ventas a altísima velocidad.

Para eso había que colocar más de medio millón de ejemplares en apenas dos semanas para atiborrar las secciones de grandes almacenes, cadenas de librerías, hipermercados, librerías e incluso papelerías de barrio con ejemplares de esa novela de unas mil páginas y precio que asusta (prácticamente 30 euros). Los pedidos nuevos exceden todas las expectativas. "Ya estamos esperando la segunda edición", dice Justo García.

Para lograr esa enorme "colocación", como se dice en el argot editorial, Justo García tuvo que cargar 60 tráileres de paquetería en los que iban repartidas las 60.000 cajas de cartón que contenían nueve ejemplares cada una. "No aceptamos ningún pedido de menos de nueve ejemplares". Un total de 540.000 libros, de los que se repartieron inicialmente por todo el país 525.000. Los tráileres comenzaron a salir el 6 de diciembre y la operación no se detuvo hasta el mismo día 28.

Justo García es el directivo del grupo que se encarga de la logística de Plaza & Janés, Grijalbo, Mondadori, Lumen y hasta un total de más de 15 editoriales.

Antes había trabajado en sectores tan diferentes como la cosmética, las cajas de caudales y los juguetes. Pero le gustó innovar en un sector que cuando él llegó todavía trabajaba con estanterías de mecano y mozos de almacén subiendo y bajando escaleras. Su reino es un enorme y feo paralelepípedo ubicado entre un río sucio y una carretera imposible, la nacional II, en el término de Pallejà. Un monstruo que se ve desde la autopista de salida de Barcelona, a pocos kilómetros del final de la Diagonal, en la orilla derecha del Llobregat. Cuando llegó a Plaza & Janés montó ese almacén. Ahora recibe en Pallejà visitas de los especialistas en logística de las demás editoriales europeas del grupo. Quieren saber cómo funciona la mecanización revolucionaria que hace poco Justo García aplicó al mundo del libro después de pensárselo y estudiarlo a fondo un par de años. Nadie mueve tantos libros de forma tan barata y tan rápida como él.

"Pero esta vez no ha pasado por aquí ni un ejemplar", cuenta Justo García. "Imprimimos en Italia la mitad, y el resto entre Barcelona y Madrid. Y después de darle muchas vueltas me la jugué y decidí que había que hacer cajas a pie de encuadernación y sacarlas de allí sin pasar por Pallejà. Fue una decisión arriesgada, pero nos ha salido bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de enero de 2008.