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Camps relanza el pacto por el empleo con sindicatos y patronal

El presidente pide agua del Ebro en el discurso de fin de año

Una "nueva apuesta dialogada y consensuada para alcanzar el pleno empleo y para alcanzar el máximo nivel de prosperidad en términos europeos". El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, busca relanzar el diálogo social con los sindicatos y la patronal y aprovechó el discurso de fin de año para invitarles a alcanzar "un nuevo pacto por el progreso y la ocupación". El mensaje llega dos meses después de que los máximos responsables de UGT y Comisiones Obreras, Rafael Recuenco y Joan Sifre, respectivamente, acusaran a la Generalitat de "instrumentalizar" el diálogo social y de no sentir "aprecio suficiente" hacia el mismo, ya que el Pacto Valenciano por el Crecimiento y el Empleo (Pavace) no se ha convocado desde octubre de 2006.

Luna critica que boicotee leyes sociales y hable de solidaridad

El Pavace es una herramienta clave en la relación entre los sindicatos y el Consell para acordar políticas sociales y de empleo. Estos lamentaron en octubre pasado que Camps ignorara su demanda de convocatoria del Pavace y, en cambio, mantenga reuniones frecuentes con la patronal. En respuesta a estas críticas, el Consell sugirió la necesidad de diseñar un nuevo pacto que se concreta ahora con la invitación de Camps a ponerlo en marcha. El presidente del Consell acompañó la oferta con el anuncio de un "programa operativo" centrado en un "esfuerzo muy grande en innovación, investigación y desarrollo".

El pleno empleo constituyó uno de los ejes del discurso de fin de año de Camps, que se dirigió a los espectadores de Canal 9 en la noche del lunes de pie desde el Saló de Corts, con la plaza de la Virgen y la Basílica como fondo visible. La educación, el desarrollo sostenible del territorio, la reivindicación del peso específico de la Comunidad Valenciana en España, la defensa del derecho foral y, cómo no, la exigencia del trasvase del Ebro, fueron otros puntos destacados en el mensaje del presidente, que enfatizó el "compromiso" de su gobierno con la Comunidad Valenciana y un proyecto "que está al servicio de las personas y la prosperidad".

Como avanzaron fuentes de la Generalitat hace unos días, Camps salió al paso de la polémica por su iniciativa de lanzar una campaña publicitaria de la ley de Régimen Económico Matrimonial, basada en el derecho foral y que ha recurrido el Gobierno central por considerar que invade derechos regulados por la Constitución. Camps destacó "que la España de los privilegios ya ha pasado" y que la Constitución Española "ha dicho que sí" al nuevo Estatut, que sitúa la valenciana "entre las grandes comunicades autónomas españolas desde el punto de vista político". Camps enlazó su reivindicación con el "reconocimiento" por parte del Gobierno, al que no citó, a lo que es la Comunidad Valenciana "por población, por crecimiento, por riqueza, por proyección y por lealtad". Una lealtad "constante" al "proyecto colectivo nacional" y al internacional que es la Unión Europea, según resaltó al retomar su exigencia de solidaridad interterritorial para que los valencianos reciban "aquello que es justo" por su peso específico.

El desarrollo sostenible y "ordenado" del territorio tras años de vorágine constructora y censura europea a la legislación urbanística valenciana, será objeto de un "programa" del que Camps apenas esbozó ideas generales. Mencionó el medio ambiente, el cambio climático y el uso eficaz del agua -ahí colocó la reivindicación de los trasvases del Ebro, Júcar-Vinalopó y Tajo-Segura- y un crecimiento ordenado de norte a sur "compatible con el desarrollo urbanístico" para crear "el espacio de mayor calidad de vida para personas en cua1quier lugar del Mediterráneo".En los próximos meses, el Consell presentará también como novedad una ley educativa para ganar "calidad", para "apoyar la formación profesional, los bachilleratos y adecuarlos a la realidad social y económica", según anunció Camps, sin concretar mucho más. La norma impulsará ayudas a los jóvenes que necesitan "programas especiales" para concluir sus estudios y la "evaluación constante" del sistema educativo "para hacerlo cada día mejor".

Camps inició su discurso de fin de año con el recuerdo a los dos guardias civiles asesinados por ETA en Francia y lo cerró con la "cita especial" del octavo centenario del nacimiento de Jaume I, que se cumple en este nuevo año, y al que vinculó así con el presente y el futuro: "El rey conquistador, el rey fundador, el rey que hizo posible la creación de un territorio autónomo, pero también leal con la antigua Corona de Aragón y leal siempre con el compromiso de toda España. Es un reconocimiento a ese momento tan específico del nacimiento como pueblo de la Comunidad Valenciana". Por el camino, Camps reivindicó "un papel de líder" para los valencianos, prometió más viviendas sociales, infraestructuras y obras como el Palacio de Congresos de Alicante, el Centro de Convenciones de Castellón y la culminación de la retrasada Ágora de Valencia. Además, valoró la proyección de la Comunidad con grandes eventos, de los que mencionó para 2008 "una competición de nivel Masters Europeo" en Castellón; la fórmula 1 en Valencia, y la Volvo Ocean Race en Alicante -la Copa del América, a la deriva, no halló hueco en el discurso-.

El mensaje de Camps mereció encendidos elogios en el PP y duras críticas por parte de la oposición. El portavoz del grupo socialista en las Cortes, Ángel Luna, aseguró que Camps "no está legitimado para hablar de solidaridad cuando impide que los ciudadanos se beneficien de leyes que están en marcha en otras autonomías", en referencia a la Ley de Dependencia. Joaquim Puig, portavoz adjunto del grupo socialista, abundó en la crítica: "No se puede decir que las personas son lo primero y tener un año bloqueada la ley". Puig rechazó que Camps lanzara "un globo sonda sobre una supuesta nueva política urbanística" mientras el PP vota en contra de un acuerdo por un desarrollo sostenible del PSPV-PSOE -Luna ofreció su colaboración para cambiar la legislación urbanística-.

En cuanto a las referencias de Camps a la lealtad institucional, Puig tildó de "especialmente cínica la actuación del responsable de la Generalitat, que está poniendo todo tipo de obstáculos al Gobierno en la solución de problemas" como el agua.

Por su parte, la coordinadora de Esquerra Unida (EU), Glòria Marcos, definió el discurso de Camps "autocomplaciente, típico y tópico, a medio camino entre una homilía y un mitin electoral". Camps exhibió "todos los clichés del PP", entre ellos, los trasvases y la exigencias al Gobierno calculadas sobre una población de cinco millones de habitantes, según la coordinadora de EU. Esta también criticó el decorado con la Basílica de fondo, que a su juicio denota la "gran confusión entre lo que es religión y política". Para Marcos, la visión de Camps poco tiene que ver "con la realidad" y pretende "la cuadratura del círculo cuando habla de un desarrollo sostenible y el mantenimiento de un modelo de urbanismo depredador". "Como siempre, pura palabrería" y la exclusión de lo que "no sea propaganda y propuestas del PP".

En las antípodas, el secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, calificó el discurso de "impecable". Camps exhibió "cercanía" a los valencianos y sabe lo que les preocupa. "Ha trasladado a los ciudadanos un mensaje de estabilidad, de ilusión y de objetivos ambiciosos", apostilló. En la misma línea, el portavoz popular en las Cortes, Esteban González Pons, destacó que "trabajo, educación y territorio son los pilares" del mensaje "de un verdadero político vinculado a sus ciudadanos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de enero de 2008