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Las víctimas del metro insisten en que pudo evitarse el accidente

Las acusaciones consideran que la juez interpretó erróneamente al perito

"La ratificación del dictamen pericial se produjo en términos muy diferentes a los manifestado por la instructora en su resolución de archivo". Así lo entienden los familiares de las víctimas del accidente del metro ocurrido el 3 de julio de 2006 entre las estaciones de Plaza de España y de Jesús, en Valencia, en el que murieron 43 pasajeros y otros 47 resultaron heridos.

¿Por qué la baliza no se programó desde el principio para frenar el tren?

Los afectados consideran que la magistrada ha hecho una incorrecta interpretación de la ratificación que hizo el perito de la ampliación de su informe. En uno de los escritos que rechaza el archivo figura: "El descarrilamiento era un riesgo previsible y evitable. Y se constata tras la ratificación del informe pericial por el Sr. Cortabitarte [perito]".

Según ellos, quedó claro que de haberse programado las balizas como lo están desde después del siniestro, el convoy nunca hubiera volcado. Más aún, como esa programación era posible antes del accidente a coste prácticamente cero y además la dirección de la empresa explotadora, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) tenía constancia de los riesgos de ese tramo, consideran que la responsabilidad penal no se agota en el conductor por mucho que condujera con exceso de velocidad. Insisten, y así lo han hecho constar en sus recursos, en que hubo una omisión, una dejación, por parte de la dirección de FGV al no instalar mecanismos de seguridad existentes en un lugar señalado por los propios maquinistas como vulnerable. Y por ello, rechazan el segundo archivo dictado el día 17 y piden a la Audiencia de Valencia que permita que se practiquen pruebas, que se requiera a FGV información, que se estime un informe presentado por otro técnico y que comparezcan varios responsables de seguridad."De la ampliación de la pericial se deduce, sin ningún género de dudas, por manifestaciones contundentes del perito, que las balizas 1660 y 1680 no estaban programadas para proteger un descarrilamiento en la curva anterior al andén de la estación de Jesús, ante un exceso de velocidad superior a 65 kilómetros por hora; que dichas balizas pudieron haberse programado para evitar un siniestro como el acaecido; que con posterioridad al accidente las balizas se han programado de tal modo que hoy el accidente no se prodría repetir aun cuando se produjeran excesos de velocidad; y que cuando se programaron las balizas no se tuvo en cuenta el trazado de la línea, y en concreto que se entraba en una curva". Esas conclusiones discrepan de las alcanzadas por la magistrada ante el informe del perito.

En uno de los recursos se recoge que "esas afirmaciones nunca se habían conocido [...], había un convencimiento generalizado de que solo medidas adicionales a las existentes hubieran evitado el accidente y ahora sabemos que con la tecnología existente, sin inversiones adicionales, el accidente era evitable si las balizas se hubieran programado en los términos solicitados por el Comité de Seguridad hasta la extenuación". Y se añade que esa línea de investigación no puede abandonarse porque es la que determinará si hubo o no responsabilidad penal.

Los afectados defienden que "la ratificación del dictamen pericial se produjo en términos muy diferentes de los manifestado por la instructora en su resolución". Y se preguntan, como consta en otro de los escritos: "¿Por qué no se programó desde un principio la baliza para que nunca el tren pudiese alcanzar los 65 kilómetros por hora?"

Para las víctimas, FGV tiene una responsabilidad que debe investigarse. "La imprudencia debe calificarse como grave y no leve, dado que la falta de diligencia es extrema al afectar a una actividad de altísimo riesgo", aseguran. Y añaden: "No cabe duda alguna respecto a que personas concretas de la dirección de FGV, bien por comodidad, bien por desidia, ya que la regulación correcta de las balizas era fácil, no actuaron. Estamos ante una omisión voluntaria".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de diciembre de 2007