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Reportaje:ANTICIPACIÓN

El Land Rover del futuro

Un prototipo que adelanta la estética de los próximos todoterrenos de la marca británica

SE LLAMA LRX, es un coche-concepto y servirá de base a un nuevo todoterreno más pequeño y deportivo de Land Rover que se situará por debajo del Freelander. Este prototipo, que se presentará en el Salón de Detroit (del 19 al 27 de enero), muestra la evolución estética de los Land Rover del futuro. Aplica nuevas soluciones para reducir las emisiones, y materiales más naturales, pero hasta el certamen americano no se conocerán sus mejoras mecánicas, aunque incluirá un modo de uso ECO para no contaminar en ciudad.

Cupé todoterreno de impacto

Las novedades más llamativas del LRX están en su carrocería tres puertas, que presenta una línea más baja y afilada para optimizar la aerodinámica, pero sobre todo resalta su estilo deportivo. Impacta el diseño del frontal, que mantiene el capó en forma de concha de la marca, y añade unas aletas muy musculosas, un parachoques mucho más alto y robusto, y una parrilla y unos faros rasgados más estrechos que afilan la mirada. También sorprende el trazo ascendente de las ventanillas, que converge con la línea descendente del techo y crea una imagen de cupé todoterreno. Y la zaga, alta, robusta y con poco cristal, afianza una personalidad superlativa.

Entre sus aportaciones destaca el uso de materiales ligeros para reducir peso y una aerodinámica muy cuidada que ayudan a rebajar consumos y emisiones. Añade soluciones llamativas, como llantas de 20 pulgadas, intermitentes tallados como joyas y picaportes ocultos en las puertas. Y los cristales de las ventanillas y todo el techo se han sustituido por policarbonatos, un 40% más ligeros.

Un interior vanguardista

El despliegue de imaginación sigue en el interior, que busca la máxima amplitud y flexibilidad para cargar objetos. Estrena unos asientos flotantes muy delgados y ligeros realizados con pieles elásticas. Incluye adornos de aluminio pulido y detalles de ante en las puertas y el techo, fabricados con envases de plástico reciclados, que definen un ambiente elegante y vanguardista. Las puertas se abren al apoyar un dedo sobre el panel interior -tiene sensores táctiles en lugar de tiradores-, y lleva una pantalla electrónica con gráficos flotantes que crean una imagen tridimensional. Los relojes ofrecen los datos en capas según su importancia para no distraer, y la iluminación cambia de color según el programa del cambio que se elija: verde, en el económico; rojo, en el deportivo, y azul, en conducción normal. Una segunda pantalla táctil situada en la zona del cambio (detalle inferior) permite manejar el iPhone, e incluye sofisticaciones como un refrigerador y zonas almohadilladas para almorzar sobre el portón trasero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de diciembre de 2007