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Tregua en IU hasta las elecciones

Valderas es reelegido candidato a la Junta por el 85% de la asamblea

La 16ª asamblea de Izquierda Unida de Andalucía se cerró ayer con la representación de una voluntariosa tregua, después de meses de estar a la gresca por el lugar de la candidatura del coordinador, Diego Valderas. Los delegados le designaron candidato a la Junta con casi el 85% de los votos entre encendidos mensajes de coraje y de unidad, pero eso sí, por Huelva, su provincia de origen, y no por Sevilla, como pretendía la dirección en contra de la mayoría de esta agrupación, lo que había dado pie al conflicto.

Los delegados de uno y otro sector -oficialistas, apoyados por el PCE, y críticos- aún conservaban en el rostro la mezcla de estupor y sobresalto que se les quedó grabada el día anterior cuando, antes incluso de iniciarse el cónclave, Valderas anunció que la enorme pelotera había sido en vano y el líder del CUT, Juan Manuel Sánchez Gordillo, sería el número uno de la lista sevillana. Ayer, en el turno de discursos, fue el propio interesado (Gordillo) quien diagnosticó el estado de ánimo de sus compañeros: "No veo aquí caras alegres, y debería haberlas, porque lo que ha triunfado en esta asamblea es el sentido común".

Muy pocos más que Sánchez Gordillo vieron precisamente muestras de cordura en el pintoresco resultado de la asamblea, si bien en el plenario se oyó una variada gama de proclamas de orgullo, arrojo y agradecimientos, en clave ya puramente electoral. Eso, dicen dirigentes de las dos partes, la absoluta necesidad de no llegar deshechos a los comicios, ha sido la razón de que se haya decretado un armisticio hasta el 9 de marzo. Pero sólo hasta esta fecha. Luego vendrán las asambleas federal y andaluza, y ninguno oculta que las apuestas están más que hechas. En sus intervenciones durante la 16ª asamblea, Diego Valderas ha dicho que dará la batalla al coordinador federal, Gaspar Llamazares, mientras que miembros de su círculo van más allá y aventuran ya la victoria en el futuro encuentro interno.

En ese proceso, el papel de la CUT de Sánchez Gordillo podría llegar a ser decisivo. Es ahí donde se explica el agasajo que ha recibido por parte de algunos comunistas para los que el líder jornalero no ha sido nunca santo de su devoción. El mismo Gordillo daba ya algunas pistas: "A mí no me gusta Llamazares, el pacto de facto que ha hecho con el PSOE ha sido muy malo para IU".

En las conversaciones fuera de micrófono ni oficialistas ni críticos asumían la autoría de que, al final, Concha Caballero, la diputada por Sevilla y portavoz parlamentaria, y Valderas se hayan quedado sin la cabecera de Sevilla. Los críticos sostienen que desde que el PCA le ofreció el puesto a Gordillo, éste no se bajó del burro, y los comunistas alegan que han sido los críticos quienes traían su candidatura. La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, que no acudió a la asamblea, resumió en una frase la perplejidad de la militancia: "Estoy sorprendida, para que Diego se presente en Huelva no hacía falta esperar tanto tiempo".

Sánchez Gordillo, que se opuso a la reforma del Estatuto, se ha comprometido a defender un discurso coherente con la mayoría de IU. Quizás el acuerdo no esté en vigor hasta dentro de unos días. He aquí una de las frases que dijo ayer en la clausura "Hay que conquista la tercera república frente a la monarquía borbónica-franquista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de diciembre de 2007