Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El empeño por ver el fútbol sepultó a una familia

Los tres muertos de Santander habían vuelto a su casa para ver un partido

Vista aérea del edificio que se desplomó el pasado sábado en el centro de Santander.
Vista aérea del edificio que se desplomó el pasado sábado en el centro de Santander. EFE

Los que la conocían, recuerdan que la mayor preocupación de Gumersinda Colmero, de 73 años, había sido siempre sacar adelante a sus tres hijos. Por eso el pasado sábado por la tarde, desoyendo las advertencias de que su casa se podía derrumbar en cualquier momento, las mismas que le habían obligado a pasar la noche del viernes en unos apartamentos, volvió con su pareja a la buhardilla del céntrico barrio del Cabildo de Arriba, en Santander. Lo hizo para preparar la cena a su hijo Jesús, Chuchi, de 53 años, que se había negado a abandonar el domicilio. Lo único que quería era ver el partido Athletic de Bilbao-Real Madrid. Los tres murieron después de que el edificio se desplomara.

Una denuncia alertaba el viernes de la situación del edificio desplomado

El Ayuntamiento pone en marcha un plan para recuperar un barrio histórico

El derrumbe se produjo a las 18.10 horas. En ese momento, Gumersinda estaba hablando por teléfono con el pequeño de sus hijos, Fran, que también se encontraba en el edificio, el número 14 de la calle Cuesta del Hospital. Gumersinda sintió un temblor. "Ay, hijo, que la casa se está moviendo", le dijo. La conexión se cortó. El edificio se vino abajo. Fran pudo saltar desde el segundo piso y salvarse.

El relato de lo ocurrido se ha podido reconstruir a través de los testimonios de vecinos y amigos de la familia, todos del Cabildo de Arriba, un barrio histórico de Santander, herido de muerte desde hace años. Desde 2005 se han desplomado total o parcialmente cuatro edificios de la zona, y otros diez han sido derribados debido a su estado ruinoso. Hasta el sábado no se tuvieron que lamentar víctimas. El Ayuntamiento de Santander convocó ayer una comisión de Fomento extraordinaria en la que propondrá la creación de un equipo con los distintos grupos municipales para recuperar el barrio.

La mala suerte, sin embargo, se cebó con Gumersinda y su familia. El edificio en el que vivían, rehabilitado en el año 2000, era uno de los pocos de la zona que estaba en perfectas condiciones. La principal hipótesis que se baraja como causa del desplome son las obras efectuadas en el edificio colindante y que excedían lo permitido por la autorización municipal, según confirmó a este periódico el alcalde de Santander, de la Serna.

"La situación se veía venir", afirmaron ayer varios vecinos de la zona y del edificio desplomado. Según explicaron, el Ayuntamiento estaba al tanto de la situación. Incluso el pasado viernes, se presentó una denuncia en el Registro Municipal en la que se alertaba de la situación del inmueble. ¿Por qué el Ayuntamiento no tomó cartas en el asunto en ese momento? De la Serna justificó ayer que el registro "recoge a lo largo del día todos los escritos, que son remitidos al siguiente día hábil al servicio de obras correspondiente".

El desplome del edificio ha provocado que unas 50 personas, algunas de inmuebles colindantes, hayan tenido que ser realojadas. El Consistorio santanderino, que decretó tres días de luto, se ha comprometido a correr con los gastos ocasionados por el suceso.

Más allá, el derrumbe del sábado ha colmado la paciencia de muchos de los vecinos del Cabildo de Arriba. La tensión era latente ayer en el funeral por Gumersinda y su hijo Chuchi, según varios asistentes. El párroco de la iglesia de la Consolación, donde ayer se ofició el funeral llamó a la "serenidad", aunque los sentimientos puedan mover a "la protesta o la rebelión", informa Europa Press.

Ayer mismo comenzó la inspección técnica de los inmuebles colindantes, los números 10, 16 y 18, para comprobar si los vecinos pueden volver a sus casas. La inspección, a cargo de un equipo de tres personas (dos técnicos y un aparejador), asistidos por un arquitecto externo a los servicios municipales, comenzó por el edificio número 10. En cuanto al número 16, el alcalde de Santander advirtió de que "lo más probable es que tenga declaración de ruina posterior".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de diciembre de 2007