Muere el hombre tiroteado por un policía el sábado

El juez ordena el ingreso del agente en la prisión de Alcalá-Meco

Alejandro García Cuevas, el hombre de 21 años que resultó herido muy grave la madrugada del pasado sábado tras recibir un disparo en la cabeza de un policía nacional, murió en la mañana de ayer, según su padre. La familia, que autorizó la donación de los órganos, ha anunciado que se querellará contra el agente. "A mi hijo lo ha asesinado ese hombre de un tiro en la nuca a bocajarro", afirmó rotundo Antonio García.

El ambiente en la sala de espera de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital de Getafe era muy tenso. Una veintena de amigos hablaban en voz baja en los pasillos. Era los momentos previos a que se confirmara el fallecimiento. En ese instante llegaron los lloros y las miradas en la lejanía.

Los cinco amigos que estaban con Alejandro cuando el policía disparó recordaban lo ocurrido. Eran las 4.20 del sábado. Los seis amigos regresaban en dos taxis que estaban fuera de servicio. Según su versión, los problemas empezaron en la plaza Elíptica, cuando el agente, que conducía un Opel Astra, se puso en paralelo al primer taxi, conducido por Raúl. No le dieron importancia hasta que intentó echarles de la carretera. El policía les obligó a parar en el arcén, pero pudieron seguir la marcha.

Según los heridos, los amigos de Raúl llamaron por teléfono al hermano de éste, que iba en el segundo taxi, más rezagado. Este vehículo se puso a la altura de los otros dos coches, mientras el agente les enseñaba su pistola y su placa. "Cuando llegaron a la altura de la vía de servicio de Parla, el policía intentó meterse, pero luego volvió a la carretera", dicen los amigos de Alejandro.

El policía adelantó entonces a los coches por la izquierda y les bloqueó. "Se bajó con la pistola y pegó un tiro. Nos abalanzamos todos contra él y no dejó de disparar, pese a que estaba en el suelo", añadió Francisco. El resultado fue que Alejandro recibió un disparo que le entró por la mandíbula derecha y le salió por la cabeza. También resultaron heridos Raúl y Francisco, en un hombro y en el costado, respectivamente.

La versión del policía, Óscar G. M., de 28 años, es distinta. Afirma que volvía de tomar un refresco con una amiga en Coslada cuando un coche que iba tras él empezó a darle las largas. Se apartó para dejarle pasar, pero junto con otro turismo le echaron de la carretera y le obligaron a meterse por la vía de servicio hasta que llegaron a la calle del Gorrión, en el polígono Los Gallegos, en Fuenlabrada. El agente, perteneciente a la Brigada Provincial de Información (encargado de la lucha antiterrorista), se bajó con la placa en la mano izquierda y la pistola en la otra. Según su versión, uno gritó: "¡Clávasela! ¡Mátale!", en referencia a una navaja. Entonces le tiraron al suelo y Óscar disparó los siete cartuchos que llevaba en la pistola sin saber adónde lo hacía, según su declaración.

El titular del Juzgado número 1 de Fuenlabrada decretó ayer por la tarde el ingreso en prisión sin fianza de Óscar en la cárcel de Alcalá-Meco. Fuentes del sindicato Unión Federal de la Policía (UFP), al que está afiliado el agente, anunciaron que recusarán al magistrado.

El fallecido terminó sus estudios de mantenimiento de aviones en julio, momento en el que empezó a trabajar en la base aérea de Getafe. Vivió hasta los 13 años en este municipio hasta que su familia se trasladó a Numancia de la Sagra (Toledo). Alejandro tenía novia.

Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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