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Entrevista:Perfil | RUTH NÚÑEZ, Actriz

"Yo me meto en muchos charcos"

A los 28 años le ha llegado un papel televisivo de secretaria fea y monjil enamorada del apuesto jefe que ha alcanzado una audiencia cercana a veces al 40% y le ha hecho aparcar sus estudios de Filosofía y flamenco hasta que la tal secretaria, pasando de pato a cisne, termine llevándose al coprotagonista al huerto. Le gustan el cine, el teatro, leer y viajar, así como tumbarse en su sofá. Siempre busca un rato para reunirse con sus amigos.

Pregunta. A lo tonto, y en plan mosquita muerta, se ha ligado al protagonista de Yo soy Bea también en la vida civil.

Respuesta. Al margen de la tele, eso es cosa mía. Alejandro [Tous] y yo, aparte de trabajar juntos, entrenamos y vamos a clase de interpretación y de voz juntos. Nunca he dicho nada, porque es mi privacidad.

P. Por cierto: ¿Es tan pendón como el Álvaro de la serie?

R. No. Se lo puedo decir porque es muy amigo mío.

P. ¿Y usted es igual de ñoña?

R. No [ríe]. El parecido que tengo con Bea es que soy muy trabajadora, hasta la obsesión. Por lo demás, tengo carácter. Soy una persona tranquila de puertas afuera y muy agitada de puertas adentro.

P. Tropecientos capítulos y no se quita las gafotas, ni la coleta ni los brackets. ¿Les ha cogido gusto o debe cambiar de dentista?

R. [Ríe] Hoy he visto una ensoñación de Bea en la que estaba embarazada, tenía dos niños y seguía con los aparatos. Como han alargado la serie, tendrán que aplazar también mi cambio.

P. ¿Y si hacemos una colecta para comprarle otras falditas?

R. A mí me parece que el vestuario de Bea está muy bien hecho. Hay cosas que no hay por dónde cogerlas, pero otras son bonitas y están en las tiendas ahora. Pero tienen tal arte para conjuntarlas tan sumamente mal, y coger tallas que no se ajustan a mí que el resultado es fatal. Y, ya digo, me parece un arte.

P. ¿No preferiría, por ejemplo, ser la guapa guapísima Cayetana?

R. No. Ser guapísima quiere decir hacer papeles de guapa y no te van a sacar ahí. Yo he tenido la suerte de hacer de serbocroata, de sorda, ahora de Bea... Para una actriz es mucho más interesante.

P. ¿Ha participado en algún alzamiento de bienes, como su personaje?

R. No, no [ríe]. Espero no hacerlo nunca.

P. Tras Betty la fea y Yo soy Bea espera, agazapada, la versión de Salma Hayek. ¿Cree que aguantaremos una tercera?

R. Yo creo que sí, porque la americana es completamente distinta. Ya nos gustaría... Envidia sana. Tienen unos medios, y un dinero y un tiempo...

P. Este verano fue al Lago Ness para intentar ver al monstruo. ¿De colega a colega?

R. Sí [ríe]. Siempre me ha fascinado, no sé por qué. De pequeña una tía mía me trajo un pin y tenía obsesión por ir. Pero no le he visto. Allí vienen a decirte que no existe, pero yo sigo en que sí.

P. ¿Cree también en los Reyes Magos?

R. Sí [ríe]. Son mi madre.

P. ¿Duerme abrazada a una ranita de peluche, como en la tele?

R. No. Pero esa rana me encanta. Le tocas una pata y canta; y la vuelves a tocar, y croa.

P. ¿A qué o a quién se abraza para dormir?

R. Pues o a nada o a quien esté esa noche. A quien se deje.

P. ¿Es de recibo que Yo soy Bea supere en audiencia a algún partido del Real Madrid?

R. Sí. A mí me enorgullece, sin faltar al fútbol o al Real Madrid. Y me digo: Igual estamos haciendo algo bien. Yo creo que el éxito de estas cosas es un misterio.

P. ¿Y a qué lo atribuye?

R. Aparte del genio de Gaitán, que se inventó esta historia, creo que el humor ayuda muchísimo y que los guionistas hacen un trabajo espléndido; también al esfuerzo del equipo y de los actores.

P. Su blog está atestado. ¿Se masajea el ego?

R. Más bien aprendo, saco cosas para Bea. Y para mí. Pero masajearme el ego, no.

P. ¿Se masajea otras cosas?

R. ¿Con el blog [ríe]? Con el blog, los dedos. El resto, desafortunadamente, poco. Me gustaría que me dieran más masajes. Pero ahora no tengo ningún tiempo.

P. Es todo trabajo.

R. Me he comprado unos vídeos de uno que es un asesino para entretenerme un ratito. Yo bailaba mucho, iba a clase de flamenco, y lo echo mucho de menos. Pienso volver en cuanto pueda.

P. ¿Otras virtudes?

R. Soy muy cocinillas. Ayer hice un corderito asado. Mañosa, no, pero cocinillas, sí. Yo me meto en muchos charcos.

P. Dicen que gestiona mal el éxito. Que se le ha subido a las gafas.

R. No, Lo que llevo mal es tener fotógrafos en la puerta. No puedo ir a sitios públicos en los que haya prensa maquillada o arreglada, porque en la serie no me permiten aparecer aún como soy. En Bea estoy echando el resto.

P. ¿Tenemos secretaria opusina y medio monja para rato?

R. No. Ya ni secretaria ni opusina ni monja. Pero la tenemos para rato.

P. ¿Y qué espera del post-Bea?

R. Vacaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de noviembre de 2007