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Reportaje:Televisión

Irrumpe la 'teleciencia'

Las cadenas apuestan por programas que entretienen con experimentos

Llenan una piscina con una mezcla de harina de maíz y agua para caminar sobre ella. Sobrevuelan Suráfrica a bordo de un BAC Electric Lightning para demostrar que la Tierra es redonda. O sumergen una lata para comprobar cómo el cambio de presión la arruga como un folio. ¿Ciencia o espectáculo? "Ciencia espectacular", responde Javier Armentia, astrofísico y director del Planetario de Pamplona. Programas como El hormiguero o Brainiac, en Cuatro; ¡Clever!, de Tele 5; o Leonart y Tres 14, que La 2 estrena en breve, ponen al alcance de todos los públicos materias teóricamente áridas como la física, la química o la biología.

"La ciencia necesita visibilidad", aplaude Marcos Pérez, director técnico de la Casa de las Ciencias de La Coruña. "Siempre que no se pierda en el espectáculo", matiza Armentia, que echa de menos en espacios como El hormiguero alguna explicación complementaria de por qué ocurre lo que pasa. Parte de razón le da Flipy, cómico transmutado en el científico loco de este programa de Cuatro (21.30, de lunes a viernes), quien señala que el empeño de su sección es "entretener y despertar la curiosidad". Además "presenta aspectos relevantes de la ciencia, como que hay experimentos que salen mal", subraya Pérez.

El propósito de todos los formatos es "despertar la curiosidad"

Flipy sufre de vértigo y no sabe bucear, pero "a Pablo [Motos, director y presentador del espacio] no le digo a nada que no". Así pasa, que muchas veces la prueba falla, algo que no representa un problema para El hormiguero, frente a ese empeño general de que "en la tele todo sea perfecto".

En ¡Clever! (domingo, 18.00) preocupa -o al menos a su asesor Javier Hidalgo, biólogo y responsable del área educativa de CosmoCaixa Madrid- que "se traspase el umbral de lo lúdico a lo peligroso". Que el "rigor y la seriedad" cedan terreno a la "espectacularidad", y pide que se divulgue, pero "con orden". Sin dar nombres, Hidalgo alerta contra los programas que no advierten de que los experimentos caseros se hacen con gaseosa. Mario Picazo y Emma García conducen ¡Clever! acompañados del profesor Manuel Gancedo, un actor. Javier Armentia se queja de los suplantadores. "También hay científicos sandungueros", protesta.

Brainiac (sábados y domingos, 12.00) se presenta como un "programa de aventuras científicas", en opinión de su director, Martín Capelletti. La productora Notro lo adaptó de un formato británico "más gamberro". "Aquí también queríamos serlo, pero al mismo tiempo explicar las cosas", cuenta Capelletti. Como les pasa al resto, su principal fuente de inspiración es Internet, y dos físicos de cabecera y otros especialistas que van rotando dan el visto bueno a las pruebas. Capelletti dice que extreman el cuidado en las que manipulan sustancias químicas. "Es peligroso dar ideas", reconoce. El responsable de Brainiac coincide con Flipy y el resto de profesionales consultados: "No queremos enseñar ciencia, sino despertar la curiosidad".

Asimismo pretende "provocar la reflexión" Tres 14, que La 2 prepara para las tardes del fin de semana, adelanta Montse Abbad, directora de TVE en el centro de producción de Sant Cugat (Barcelona). "Hecho por científicos", como su director, el físico Sebastián Grinschpun, que también ha trabajado en Redes, o la genetista Mara Dierssen. Producido en colaboración con la Fundación Española de Ciencia y Tecnología, ha instalado su plató en la sede de CosmoCaixa Barcelona. Con un "tono "muy divulgativo", prosigue Abbad, y con "rigor", abordará cada semana los asuntos entrevistando a expertos en la materia y, como hacen los anteriores, con experimentos que añadan práctica a la teoría. Se dirige a todos los públicos, y completa la oferta de la cadena pública que ya adelantó Leonart, espacio juvenil diario (13.30, La 2).

Para Armentia, los programadores "no han descubierto nada nuevo", pues estos formatos ya los pusieron hace tiempo en marcha en Estados Unidos, Alemania o el Reino Unido. "Por fin han visto que la ciencia es televisiva", se congratula. Pide "más riesgo" a los guionistas, y que no se queden en "lo más espectacular, en su sentido más artificiero". Pero "es que la ciencia es muy espectacular", remacha Marcos Pérez. Ahora, con un gesto mecánico se pulsa un interruptor, pero, ¿qué sintió Thomas Alva Edison cuando vio encenderse por primera vez una bombilla?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de noviembre de 2007