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La Cañada Real se desengancha

La avería en un transformador deja a los vecinos sin luz ni calefacción

Más de 24 horas sin calefacción, a dos grados de temperatura, sin poder templar la leche para los bebés y sin poder recurrir al recurso de las hogueras: la madera, las ruedas viejas y el suelo están mojados por la lluvia. Cerca de 10.000 vecinos de la Cañada Real Galiana, el asentamiento ilegal que cruza longitudinalmente las carreteras de Andalucía, Valencia y Barcelona, se quedaron sin luz el pasado lunes al estallar el transformador que gestionan por su cuenta los habitantes de los sectores 4, 5 y Valdemingómez, y cuya corriente proviene de un enganche ilegal.

Supuestamente, el motivo fue el exceso de estufas eléctricas y radiadores encendidos. La avería, dos fusibles fundidos, se reparó a las cinco de la tarde. "Agua y barro", según el resumen del representante vecinal Miguel Martín. La vía pecuaria está anegada y el lodo se ha metido dentro de las viviendas.

En ocasiones, según denuncian organizaciones humanitarias que trabajan en la zona, los operarios de Unión Fenosa han elevado sobre las torretas, hasta casi la cúspide, las zonas de empalme. Una circunstancia que no ha impedido que los vecinos se encaramen hasta lo alto, a pesar de los obstáculos puestos en los peldaños, para volver a enganchar los cables. Los empleados de la compañía eléctrica hicieron la reparación escoltados por tres coches de policía. Eso, en lo que respecta al más desfavorecido de todos los ramales de la Cañada, el gallinero, un apéndice de chabolas que sale del tramo de la vía que conduce a Valdemingómez.

Unas 70 personas de las 400 que viven en esa zona han recibido una propuesta del Ayuntamiento de Madrid: realojarse en un albergue municipal. Las otras, no. Una diferencia incomprensible en el abigarrado poblado de chabolas idénticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 2007