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Reportaje:

El utilitario de capricho

Una firma de Manresa lanza Obey, un 4x4 híbrido entre un 'quad' y un 'buggy'

La bonanza económica y las ganas de aparentar opulencia han llenado España de todoterrenos en los últimos años. Excepto en los 4x4 grandes, el resto de segmentos (pequeños, medianos y de lujo) experimentan, hasta octubre, crecimientos de dos dígitos en sus matriculaciones. Ocurre, sin embargo, que, en muchas ocasiones, el todoterreno se convierte en un auténtico engorro para moverse con fluidez por según qué sitios.

Tres socios de Manresa creen haber dado con la solución, y ayer la presentaron. Se trata de un utility, un nuevo concepto de vehículo que pasa por ser una especie de híbrido entre un quad y un buggy para "disfrutar del ocio en compañía y con comodidad", explica Pep Vila, empresario de eventos de motor y un habitual del Dakar en la categoría de camiones.

"¿Caro 13.000 euros? Cuando se prueba se entienden muchas cosas"

El coche se llama Obey, del verbo inglés obedecer, por su manejabilidad y facilidad de conducción. Va dirigido a personas de clase media-alta, de entre 35 y 40 años, con la vida laboral estabilizada y con segunda residencia. "Pero que para ir a dar una vuelta por los alrededores, adentrarse en el bosque o salir a comprar el periódico no se van a llevar el todoterreno de lujo. Lo ideal es que estacione éste en el garaje y se mueva con el Obey", añade Vila.

El vehículo mide 2,8 metros de largo y 1,5 de ancho y pesa 400 quilos. La primera versión está equipada con un motor de gasolina de 500 cc que rinde una potencia de 30 caballos y permite alcanzar una velocidad máxima de 80 Km/h. Incorpora un cambio automático con variador, marcha adelante y atrás, además de una reductora. El prototipo está diseñado por Enric Rabassa, otro de los promotores del proyecto, que es ingeniero industrial y ex responsable de nuevos conceptos de AUSA, la empresa de dumpers y carretillas elevadoras para la construcción que fue la cuna del legendario y primitivo microcoche PTV.

Obey saldrá al mercado a un precio de 13.000 euros. "¿Caro? No tiene nada que ver con productos similares de procedencia asiática", se apresura Rabassa. "La tecnología y la calidad es muy superior: motor italiano, suspensión independiente en las cuatro ruedas, los frenos, el mantenimiento, su carácter ecológico... Lo mejor es probarlo; luego se entienden muchas cosas", asegura Vila.

Para circular con este nuevo vehículo, para el que no se precisa casco, se necesita el permiso de conducción tipo B. Se trata de un coche fabricado íntegramente en España, excepto el motor, que es italiano. Lo suministra Lombardini, un referente en motores industriales. Las piezas y los componentes son españoles. Se ensambla cerca de Manresa, en una nave de Rabassa Innova, la empresa constituida por Rabassa y Vila junto a Salvador Oller, tras una inversión de más de 300.000 euros y con capacidad para fabricar 600 vehículos anuales. El próximo año tienen previsto ensamblar entre 150 y 200 unidades y en 2009, unas 400 y empezar a exportar.

Vila y Rabassa confían en la viabilidad del proyecto. El espejo en el que se miran es Estados Unidos, donde "el mercado de los utility promete mucho porque el concepto de ocio se amplía año tras año", explican. Rabassa Innova contempla lanzar, más adelante, versiones 2x2 y de cuatro plazas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de noviembre de 2007