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Crítica:DANZA | La La La Human Steps

Embriagador reencuentro

Con un baile que supera la distorsión y velocidad del de William Forsythe la compañía canadiense La La La Human Steps se reencuentra con el público de Barcelona con un magnífico espectáculo, Amjad. Ésta es la cuarta visita de este grupo a nuestra ciudad; primero fue con New Demonds en el Grec de 1988 y posteriormente, en mayo de 1992, presentó la hipnótica Infante-C'est destroy, en la que la bailarina musa de Lock, Louise Lecavalier, en el más puro estilo Blade Runner enamoró al público barcelonés. En esta misma línea presentó 2 en el año 1997, también con Lecavalier.

Ahora el regreso es sin Lecavalier y con un espectáculo con un estilo diferente a los anteriores, más poético, menos agresivo y más acorde con las tendencias de vanguardia actual. Si bien continúa exhibiendo ese lenguaje contundente, desafiante, veloz y hermoso que siempre ha caracterizado las obras de Lock. En Amjad Édouard Lock se ha inspirado en algunos ballets del periodo romántico, como El lago de los cisnes y La bella durmiente del bosque, para combinar poesía, tradición y modernidad; el resultado es un estimulante y brillante espectáculo que la noche del miércoles empezó con más de 30 minutos de retraso por lesión de una bailarina, lo que causó ciertos ajustes en la obra que no ensombrecieron su desarrollo.

Amjad

Amjad

Compañía La La La Human Steps. Coreografía de Édouard Lock. Dirección musical y piano Njo Kong Kie. Escenografía de Armand Vaillancourt. Mercat de les Flors. Barcelona, 14 de noviembre

Mientras el espectador contempla Amjad se siente embriagado, desde el principio, por la fuerza de las imágenes, por la rápida, matemática y exacta ejecución de las frases coreográficas que se muestran ricas en registros y que distorsionan la danza clásica en numerosas posibilidades. En la retina del espectador quedan grabados los primeros planos de los recios músculos de las bailarinas que parecen tallados por un escultor de la antigua Grecia. Tanto ellas como el elenco masculino hacen gala de un magnífico trabajo de puntas. La obra se desarrolla entre solos, pasos a dos y tríos; el trabajo coral es mínimo.

Si les gustan las emociones fuertes no se pierdan este espectáculo que aún puede verse hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de noviembre de 2007