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Citigroup pone a Rubin al frente del banco tras sufrir enormes pérdidas

Las secuelas de las 'hipotecas basura' provocan la dimisión de Charles Prince

Ruedan cabezas en Wall Street. Charles Prince, presidente y primer ejecutivo de Citigroup -el primer grupo de servicios financieros del mundo, cumplió ayer los pronósticos y presentó su dimisión por las consecuencias de la crisis del crédito en la cuenta de resultados y en la evolución en Bolsa del grupo.

Robert E. Rubin, secretario del Tesoro de EE UU durante la era Clinton, será el nuevo presidente y Win Bischoff el primer ejecutivo.

Pero la tormenta tendrá más consecuencias: Citigroup tiene previsto anunciar que el agujero provocado por las hipotecas basura es mucho mayor de lo que preveía inicialmente. Y podría acabar incluso troceado en varias entidades.

El banco presentó la semana pasada unas cuentas trimestrales con unos números rojos de 1.546 millones de euros por los efectos de las hipotecas basura. Esa cifra incluía una estimación del coste de las subprime: 2.450 millones de euros. Pero finalmente el agujero es mucho mayor. El deterioro de los activos ligados a las ya famosas hipotecas basura supondrá entre 5.500 y 7.650 millones de euros, según informó el diario The Wall Street Journal citando fuentes cercanas a la entidad financiera, cuya cúpula celebró ayer una reunión extraordinaria para abordar la crisis. La comisión de valores estadounidense (SEC) está investigando el tratamiento contable que Citigroup dio a las hipotecas de alto riesgo.

Rubin, de 69 años, presidía ya el comité ejecutivo de Citigroup y llevaba mucho tiempo como asesor de Chuck Prince. Bischoff también conoce la casa. Procede de la división europea del banco y anteriormente había dirigido Schroders, aunque su mandato tiene fecha de caducidad. El grupo está buscando un primer ejecutivo que sepa reconducir la crisis y recupere la confianza de los inversores. No será fácil: el banco acumula una caída del 31% en Bolsa en lo que va de año. Sólo en la última semana se dejó un 9%.

Prince ha protagonizado un tumultuoso mandato al frente de la entidad, que culminó con una caída del beneficio del 57% hasta septiembre, anunciada esta misma semana junto a las previsiones de más pérdidas por las turbulencias financieras para final de año. Varias firmas de análisis aseguraban que el agujero podía ser mayor. Stanley O'Neal, presidente de Merrill Lynch, dimitió también hace unos días por las mismas razones.

Prince no se marchará con las manos vacías. Posee una cartera de acciones del banco valorada en 87 millones de dólares, además del salario de 53,1 millones que recibió en los cuatro años que ocupó el cargo en Citigroup.

Pero las consecuencias de la crisis del crédito pueden ir más allá de las dimisiones en Citigroup y Merrill Lynch. Varios primeros espadas de Wall Street podrían seguir el mismo camino si a lo largo del último trimestre del año siguen sucediéndose los malos resultados como consecuencia de las subprime, sobre todo en la banca de inversión. De momento, Goldman Sachs y Lehman Brothers han minimizado el impacto de la crisis en sus resultados. En Europa, grupos como UBS, BNP Paribas o Credit Suisse han sufrido ya los primeros reveses en Bolsa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2007