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Reportaje:

La sombra del exilio

Monjalés expone su obra en Valencia 40 años después

Agosto de 1967 fue un mes caluroso. Y meterse en el maletero de un coche, con más de 30 grados de temperatura, debió ser un suplicio. Así lo recuerda José Soler, Monjalés (Albaida, 1932), quien tuvo que salir de España de esa peculiar manera después de que el régimen franquista lo condenara a 14 años de cárcel por su militancia comunista.

"Fue una odisea", rememora el pintor, "fui a Barcelona en un coche, me alojé en casa de Raimon, cambié de casa porque pensábamos que nos vigilaba la policía, viajé a la Seu d'Urgell y, de ahí, hasta Andorra, en el maletero del coche de Raimon Obiols hasta que, el 15 de agosto de 1967, llegué a Francia". 40 años después de aquella aventura, Monjalés es un hombre feliz. La galería Rosalía Sender inauguró el pasado martes una retrospectiva de su obra que comprende, desde uno de sus primeros cuadros, fechado en 1954, hasta su creación más reciente. 22 obras cuelgan en las paredes de la galería, pero han quedado "otras 40", que no tienen cabida en un espacio tan reducido. "Espero que algún día alguien piense en la idea de hacer una exposición con toda mi obra en un museo", dice.

La muestra recoge una pequeña selección de todas las etapas que ha recorrido el pintor albaidense. Y son muchas, porque Monjalés ha cultivado la abstracción, como componente del Grupo Parpalló, el compromiso político, a través de cuadros en que se percibe una preocupación "por cambiar el país", o la serie Nuevas sombras, en las que reinterpreta, en escultura, personajes de cuadros clásicos.

Monjalés vive, desde su huida, en Bogotá. Allí ha seguido trabajando y en contacto con sus compañeros de generación. "Cuando llegué a Bruselas, en 1967, esa Navidad recibí un paquete de Andreu Alfaro que contenía turrón. Y, desde entonces, ninguna Navidad ha faltado ese regalo", recuerda el artista, que considera que su pintura "no está influenciada por el exilio, porque la intención de crear busca relaciones más universales". Su exilio pervive, como una sombra, en su obra.

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