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Último adiós a Modest Cuixart en Palafrugell

Un millar de personas despiden al pintor en una ceremonia sencilla y emotiva

Modest Cuixart recibió ayer su último adiós en el templo parroquial de Sant Martí de Palafrugell (Baix Empordà). Fue una ceremonia sencilla y emotiva, presidida por familiares, amigos y autoridades y a la que asistieron más de 1.000 personas. El acto contó con la presencia institucional del consejero de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresserras, y otras personalidades destacadas como el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, el escritor Baltasar Porcel y el cineasta Pere Portabella.

Cuixart era un personaje popular y querido en Palafrugell. "Nada estirado, nada divo", recordaba ayer un grupo de vecinos en el café del Cercle Mercantil, uno de los más frecuentados por el artista. "Él y Josep Pla son los que más han hecho por el pueblo", añadieron. El afecto y respeto de sus conciudadanos se dejó notar también en la iglesia, llena a rebosar, y en la plaza colindante, donde una multitud esperaba la salida del féretro. Durante el funeral se vivieron momentos solemnes, como el reparto de una esquela con una reproducción de una pintura de Cuixart de 1978 y un poema de Joan Perucho.

Acordes de Armstrong

La emoción se dejó sentir especialmente cuando sonaron los acordes de la desgarradora St. James Infirmiry Blues en la clásica versión de Louis Armstrong. "Era su canción favorita, no se cansaba nunca de escucharla. Subía al coche y lo primero que hacía era ponerla", explicó un miembro de la familia. La homilía dejó paso a parlamentos en recuerdo de Cuixart. Su sobrina, Maria Àngels Cabré, destacó la coincidencia de la muerte del artista con la del poeta Ezra Pound, fallecido también un 31 de octubre. Cabré recordó un Cuixart "bon vivant, amante de las noches largas y del universo femenino. Un aprendiz de todo". Porcel también tuvo palabras de homenaje para Cuixart. Visiblemente afectado, el escritor destacó el carácter "individualista y rebelde" del pintor. "Estaba lleno de defectos porque también estaba lleno de humanidad y, sobre todo, de individualidad creadora, que es lo que nos hace falta", sentenció. La última en hablar fue la crítica de arte Maria Lluïsa Borràs, quien destacó la intensa "historia de amor" entre Cuixart y Palafrugell y recomendó visitar su exposición en Can Mario como "el mejor homenaje". A la salida de la iglesia, el consejero Tresserras recordó a Cuixart como un autor "contrario" a modas y corrientes establecidas. Una actitud que, a su juicio, le llevó a no tener el papel "central" que su calidad técnica y artística merecían.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007