Los partidos abren la puerta a impulsar una reforma del voto exterior en las municipales

Pérez Touriño acusa a Núñez Feijóo de ver a los emigrantes como "seres inferiores"

PP, PSdeG y BNG coincidieron ayer en la necesidad de abrir un proceso de reflexión sobre la posibilidad de restringir que los emigrantes puedan votar en los elecciones municipales, especialmente ahora que el reconocimiento de la nacionalidad para los nietos de los ciudadanos españoles en el exterior va a incrementar sensiblemente su influencia en los resultados de los comicios. El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, defendió en el Parlamento su reciente viaje a Argentina y Uruguay y, frente a las críticas del PP, lo desvinculó de cualquier interés de partido.

Después de escuchar al PP y BNG poner sobre la mesa la conveniencia de que los emigrantes puedan votar en las municipales, el propio Touriño reafirmó su compromiso con esta reforma. "Ese compromiso está ahí", subrayó. "Lo quiero reiterar hoy: es mi mayor deseo conseguirlo cuanto antes". "Y comparto que debemos abrir un debate a fondo sobre la regulación del voto en los procesos electorales; es un debate inexcusable y urgente", añadió.

La coincidencia de los tres partidos en torno a este a asunto se coló en el Parlamento en medio de un debate sobre el reciente viaje del presidente de la Xunta a Argentina y Uruguay, que la semana pasada fue objeto de duras críticas por parte de PP y BNG. Ambos partidos llegaron a acusar a Touriño de dar mítines en favor del PSOE a costa de fondos públicos.

Alberto Núñez Feijóo apostó, en nombre del PP, por "abrir un período de reflexión" sobre la conveniencia de que los emigrantes puedan votar en las municipales. Aunque para conseguirlo, advirtió, "se tiene que dejar de hacer electoralismo".

Previamente, Aymerich había planteado el problema de la pervivencia de los procedimientos que alimentan "el fraude" en el voto emigrante, una práctica que "amenaza con agravarse" si el censo continúa incrementándose. El BNG, subrayó, está de acuerdo con la extensión de la nacionalidad a los nietos, pero siempre que se lleven a cabo reformas electorales, entre ellas "establecer el voto en urna", algo que "no parece que vaya a llegar antes de las elecciones". Aymerich subrayó que lo que "hay que hacer es que la gente vote libremente".

Intensidad verbal

Al margen de la coincidencia de criterio en torno a la reforma del voto de los emigrantes, el debate en el Parlamento sobre el viaje de Touriño a Argentina y Uruguay acabó alcanzando gran intensidad verbal, especialmente entre el presidente de la Xunta y el líder del PP. Ambos se acusaron mutuamente de mentir y el primero llegó a acusar a su interlocutor de no tener "una mirada limpia sobre la emigración". "Sigue viéndolos como seres inferiores, vulnerables y útiles", subrayó.

Touriño y el portavoz del BNG, Carlos Aymerich, en cambio, evitaron en todo momento polemizar a cuenta de las críticas que los nacionalistas dirigieron la semana pasada al viaje. El presidente llegó incluso a agradecer la postura del Bloque y a mostrar su coincidencia con Aymerich en la urgencia de abrir una oficina de representación de la Xunta en Bruselas para defender los intereses de Galicia en plena reforma de las instituciones europeas.

Con Feijóo, por el contrario, fue particularmente duro. Le acusó de estar sólo interesado en desgastar el Gobierno, aunque sea a costa de los emigrantes. En eso "se equivocan gravemente" y "pinchan en hueso", dijo. "Va a tener que almacenar paciencia, porque habrá más viajes", anunció, porque cada vez más "los retos de Galicia encuentran solución en el marco internacional".

El líder del PP recordó las sombras que el BNG ha extendido sobre el viaje y lamentó "la bajeza" y la "falta de estilo" de la intervención del presidente.

La sesión plenaria de ayer en el Parlamento incluyó la aprobación, con los votos a favor de PSdeG y BNG y la abstención del PP, la ley de creación del Instituto de Seguridad y Salud Laboral de Galicia, que la Xunta ha concebido como el "corazón y cerebro" de la lucha del Gobierno gallego contra la siniestralidad laboral, que en Galicia se cobra la vida cada semana de dos trabajadores.

La repetición de una votación, decidida por la presidenta del Parlamento, dio pie al PP a cuestionar la legalidad del trámite y a estudiar la posibilidad de una impugnación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de octubre de 2007.

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