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Reportaje:Fútbol | Fase clasificatoria para la Eurocopa de 2008

Riera, el debutante tardío

El estreno del 'espanyolista', autor de un golazo, es el último ejemplo del empeño del seleccionador en romper con el pasado

Albert Riera despachó a Dinamarca con un zurdazo de media distancia. Su gol fue la culminación autoritaria de un partido que España dominó en todos los sectores del campo. También representó el trabajo del que se siente más orgulloso el seleccionador, Luis Aragonés. Ayer, en Helsinki, donde la selección se trasladó para jugar un amistoso el próximo miércoles contra Finlandia, el técnico hizo balance de sus cuatro años al frente del equipo. "En estos años he hecho debutar a Iniesta, Cesc, Albiol, Sergio Ramos, Villa, Ángel, Silva, Pernía, Luis García, Riera...", enumeró Luis Aragonés. No ha habido en la última década un seleccionador que utilizara tantos jugadores como Luis Aragonés. Desde su debú en el banquillo el 18 de agosto de 2004, ya ha convocado a 52 futbolistas, 24 de ellos debutantes. Con diez primeras convocatorias en su haber, la vocación de recambio parece evidente. En la mayoría de los casos, sus apuestas le han dado buenos resultados. Seis de los debutantes son candidatos a titulares en la próxima Eurocopa.

El debut de Riera en Aarhus fue un ejemplo del empeño que ha puesto Luis Aragonés en cortar con el pasado. Su ingreso al partido sirvió para demoler a Dinamarca en el minuto 89, cuando alimentaba esperanzas de remontar. Riera se encargó de iniciar la jugada en campo español. Condujo el balón por la izquierda y cerró la acción en la frontal del área, acariciando la pelota de abajo hacia arriba para darle un efecto parabólico. El balón superó al portero y cayó sobre la escuadra.

"A Riera lo hice debutar yo en el Mallorca", recordaba ayer Luis Aragonés; "junto con Guiza. Tenían diecinueve años los dos". Desde entonces, Riera ha sufrido una prolongada metamorfosis. A sus 25 años da la sensación de haber encontrado la sintonía perfecta. Dicen quienes le conocen que su paso por el Manchester City, el año pasado, le transformó. En Inglaterra tomó conciencia de la necesidad de entrenarse a fondo. Dejó de comportarse como si fuese una figura consagrada, suprimió las distracciones y se concentró en el fútbol. Hasta entonces, su carrera no exhibió grandes progresos. Primero dejó el Mallorca y emigró al Girondins a cambio de un buen contrato. Regresó al Espanyol en 2005, tras dos años en Francia. En Barcelona litigó con su técnico, Lotina, antes de marcharse a Manchester. Volvió iluminado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de octubre de 2007