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Reportaje:

Paul, Heather, pónganse de acuerdo de una vez

Un juez recomienda al ex 'beatle' que alcance un pacto de divorcio con su ex exposa

El juez encargado del divorcio de Paul McCartney y Heather Mills dio ayer a la pareja la última oportunidad para que lleguen a un acuerdo amistoso. Si éste no se produce será la Corte Suprema de Londres la que determine qué dinero debe recibir la modelo por los cuatro años junto al ex beatle.

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La puesta en escena de la sesión en la Corte de Londres fue digna de lo que se considera ya uno de los divorcios más caros de la historia. Heather Mills llegó ante el juez en un coche con los cristales tintados y se tapó el rostro con una tela blanca cuando se bajó de él. Poco después lo hizo Paul McCartney con el rostro serio, pero sin esconderse de las cámaras. Eso sí, los dos entraron a la sala por una puerta lateral intentando evitar el acoso de los periodistas. Debido al gran revuelo creado por la presencia de la pareja, la Sala 16 fue cerrada al público y protegida por agentes de seguridad.

La pareja se separó en mayo de 2006 y desde entonces no ha sido capaz de llegar a un acuerdo. Ahora se negocia un acuerdo según el cual ella recibiría 22 millones de euros y, durante los 14 años que faltan para que Beatrice, la hija de ambos, cumpla 18, contaría además con cinco millones de euros anuales. McCartney se haría cargo de los gastos de la niña. Inicialmente, Heather pedía 72 millones. La defensa de la modelo argumentó que la fortuna del cantante asciende a 1.300 millones, pero un especialista de la Corte Suprema de Londres ha recordado que Heather no cumple con los dos requisitos necesarios para dividir la fortuna de Paul en dos: ella no contribuyó a la carrera musical de él y el matrimonio sólo duró cuatro años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de octubre de 2007