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Entrevista:MANUEL ALEXANDRE | Actor

"Me gustan las mujeres y los percebes"

Pregunta. En ¿Y tú quién eres? representa a un abuelo con Alzheimer. ¿Usted cómo anda de memoria?

Respuesta. Pues ya lo ve. He hecho esta película en la que hablo más de las tres cuartas partes. Fíjese cómo andaré de memoria.

P. Y encima, a sus años, con preservativos en los bolsillos.

R. Claro. Pero porque me los da un golfo que hay, que es este chico que se llama José Luis López Vázquez.

P. Ana, su nieta en el filme, dice que pretende ser feliz. ¿Usted lo es?

R. Hombre, yo, en lo que cabe. Cuando no tengo que tratar con periodistas, fotógrafos o empresarios.

P. "Me miro en el espejo y digo 'Mira qué birria". Qué alegría en ese cuerpo.

R. Hombre, es que yo, desde hace mucho tiempo, pienso que no soy un galán.

P. ¿Pero lo ha sido?

R. He sido galán cómico. Y casi siempre los galanes cómicos lo que tenían que tener era fealdad. Los directores decían: "Para hacer gracia hay que ser feo". Y eso me influyó mucho.

P. Después de casi 300 películas, ¿qué le apetece hacer?

R. A mí, papeles buenos que me gusten y que me los paguen bien.

P. Atribuye su éxito al azar. ¿No ha puesto nada de su parte?

R. Poco. Yo creo más en el azar que en nada.

P. ¿Es azar que siga trabajando a su edad?

R. Sí, sí. Es el azar. Si no, ¿cuántos hay con mi edad que estén trabajando?

P. ¿Su tertulia del Café Gijón sigue llamándose "Juventud creadora"?

R. No, mujer, eso ha pasado a la historia. El único que queda de esa época es Fernán-Gómez, pero ya no sale mucho.

P. Pero usted sigue allí.

R. Vamos Álvaro de Luna, un general, un literato... Vamos tres o cuatro dos días a la semana, charlamos y ya está.

P. ¿Hablan de lo divino y de lo humano o de algo más?

R. De lo que se nos ocurre en cada momento.

P. ¿Y usted qué se toma?

R. Soy variable: un café, o un té con gotas, una horchata... Depende de cómo tengo el humor.

P. La ginebra ya nada.

R. Excepto que quiera yo estar brillante en una entrevista, porque entonces me la preparan en el Gijón muy bien, con agua y azúcar.

P. ¿Y cuántos litros se ha tomado para esta entrevista?

R. Ninguno, porque no la quería hacer.

P. ¿Siempre dice lo que piensa?

R. No, no. Yo digo siempre que la palabra actor quiere decir hipócrita.

P. ¿En qué cree?

R. En muy pocas cosas. Ah, sí, en una cosa absoluta: en la salud. Por encima de todo.

P. ¿Coqueto?

R. Sí, yo creo que sí. Lo que pasa es que, como soy actor, disimulo.

P. "Me hubiera gustado ser más alto". ¿Qué se ha perdido por bajito?

R. Hay dos cosas en la vida que quiero por encima de todo: me gustan las mujeres y los percebes. Y las mujeres, siendo bajito, siempre son difíciles.

P. Con los percebes hay menos problema.

R. Eso, teniendo dinero te dan los que quieres.

P. Intuyo que ha tenido más percebes.

R. Claro. Mujeres, pocas. Hasta ahora, vamos.

P. Dice haber tenido suerte con ellas, pero no se quedó con ninguna.

R. Tenga en cuenta que yo nunca he atacado a una mujer. Siempre que he tenido amores, o cama o lo que fuera, siempre ha sido cuando lo he visto claro: ésta quiere algo conmigo.

P. O sea, que usted no se lo curra.

R. No. El trajinarse a una mujer, no.

P.¿Con qué se entretiene?

R. Con los libros y con las mujeres, si están a mano. Pero ya comprenderá que, con 90 años, no se ponen muy a tiro.

P. Pero por su parte, que no quede.

R. Cuando tengo ganas, que no quede.

PERFIL

Cumple en noviembre 90 años y se presenta rezongón con los periodistas, quejándose de tener que hacer promoción de su última película. Pero no pierde el humor. Dice que intenta mantener sus aficiones de siempre, la lectura y las mujeres, y que es un jugador nato: mus, billar, póquer. "Soy buen jugador de casi todo. Es una vanidad que tengo"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de septiembre de 2007

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