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Un hombre pasó un año en la cárcel por una denuncia falsa de violación

Eliéser Ramiro Cuasquen Almeida, ecuatoriano, de 32 años, salió ayer de prisión después de haber permanecido un año entre rejas por un delito de violación y otro de agresión sexual a dos menores que no cometió. Ellas reconocieron en el juicio ante el tribunal de la sección cuarta de la Audiencia de Valencia que mintieron, que se lo inventaron. El procesado ahora en libertad siempre admitió haber tenido en junio de 2006 un "acceso carnal único" con la hija de su compañera sentimental, una menor, de 17 años. Siempre dijo que esa relación fue consentida. La menor se quedó embarazada y ambos acudieron a una clínica para que abortara, pero ella necesitaba el consentimiento de su madre. Antes de contarle la verdad, la menor prefirió inventarse unos abusos, aprovechó una discusión familiar para lanzar contra él acusaciones de violación a ella y a su prima. Las madres de las niñas lo denunciaron y el 28 de agosto de 2006 Eliéser Ramiro ingresó en prisión con carácter provisional. Ayer la verdad le sacó de prisión.

El relato de acusación de la fiscalía, basado en los testimonios de las menores, recogía que el procesado había mantenido relaciones sexuales con la menor hija de la compañera sentimental del procesado desde que tenía 13 años hasta el momento en el que se presenta la denuncia, con 17 años. La acusación pública recogía en su escrito que "el procesado comenzó a realizarle tocamientos diciéndole que eran cosas normales cuando la menor protestaba y forzándola cuando se resistía mediante empujones e inmovilizaciones". Más aún, tal como contó la menor, el procesado "llegó con el tiempo a la penetración cuando la menor tenía 14 años, penetración que llegó a producirse con habitualidad aunque en número no determinado de ocasiones". La menor contó incluso que en dos ocasiones intentó suicidarse a consecuencia de los abusos de los que era víctima.

Relatos consistentes

A ese testimonio se sumó el de la prima, una menor, ahora con 13 años, que dijo haber sufrido tocamientos cuando tenía entre 10 y 11 años. De hecho, en un primer momento dijo haber sido penetrada. Las pruebas forenses concluyeron que su himen estaba intacto pero que tenía unas características de elasticidad que lo hacían posible. La madre llegó a decir que no creía a su hija, pero los relatos de ambas eran tan consistentes y firmes que llevaron a la fiscalía a solicitar la prisión provisional.

El martes la menor de 13 años reconoció que "no había dicho verdad nunca y que nunca había abusado de ella el procesado, que lo dijo por apoyar la denuncia de su prima, que se lo había pedido y que ella así lo hizo, que ha mentido siempre", así consta en el escrito del fiscal que pidió ayer la excarcelación. La otra menor, la que ahora tiene 18 años, una vez el fiscal le contó lo que había declarado su prima, "reconoció que también había mentido durante toda la causa y que el motivo de la denuncia era que como no pudo abortar falseó la realidad y no quiso contar la verdad a su madre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de septiembre de 2007