Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Un líder por descubrir

La dirección del PSM nombra a David Lucas portavoz del grupo municipal de la capital

Cuando David Lucas entró a formar parte de la lista electoral de Miguel Sebastián a la alcaldía de Madrid, el entonces candidato le puso de guasa el sobrenombre de Kennedy. Su parecido con el presidente demócrata estadounidense, por su pelo canoso y un físico atlético, se unía a un talante conciliador, leal, y de coraje, según le definen algunos compañeros.

Ahora Lucas, de 39 años, ha tomado el testigo como portavoz de los socialistas en el Ayuntamiento de Madrid, donde hoy será ratificado su nombramiento al frente del grupo municipal. Aunque no emprende una carrera política con destino en la Casa Blanca, sí tiene la difícil tarea de rehacer el grupo municipal socialista -que ha vivido duros enfrentamientos tras la derrota electoral del 27 de mayo-, dirigir una oposición "firme" y revelarse como un líder capaz de mejorar en los próximos cuatro años el papel de los socialistas en la capital.

Se enfrenta a un hueso duro, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, que revalidó su cargo con el 55,65% de los votos en las últimas elecciones. Pero cuenta a su favor con el apoyo del secretario general del PSM, Tomás Gómez, que ayer lo definió como la encarnación "del espíritu nuevo de los socialistas madrileños" y despachó un largo rato en elogiar las cualidades del nuevo portavoz.

Sin embargo, Gómez negó cualquier tipo de conflicto interno en el grupo municipal. Pese a que ha tenido que nombrar dos portavoces adjuntas (siempre ha habido sólo uno) y un presidente, que no existía en el grupo municipal aunque sí en el parlamentario, Gómez afirmó que el arreglo "no responde a ninguna cuestión interna", sino que se establece con "criterios de eficacia". Y remachó: "El Partido Socialista no es el que tiene en este momento crisis. Es el PP el que tiene problemas de familias y de números uno y dos".

Junto a Lucas, serán portavoces dos ediles hasta ahora poco conocidas para los madrileños: Ángeles Álvarez (que como Lucas pertenece a la Ejecutiva socialista y llegó al Consistorio de la mano de Sebastián) y Noelia Martínez (integrada en el debilitado sector de los acostistas). La dirección del grupo la forman también Ramón Silva como secretario, un cargo de importancia porque controla el personal y el funcionamiento interno del grupo, y Óscar Iglesias, como presidente, sin más función conocida que la de moderar los debates internos del grupo. Éste, hasta ahora portavoz adjunto en funciones, al que muchos miran como el gran perdedor de la distribución de cargos, se tomó ayer "con mucha responsabilidad" el nombramiento.

El encaje de bolillos que ha utilizado Gómez a la hora de colocar a los concejales madrileños ha sido muy bien acogido en el seno del partido, porque se interpreta como un guiño a la integración de todos los sectores. "Ha sido un ajuste apañador", "Aquí no sobra ninguno", son diferentes formas de entender la decisión aportadas ayer por algunos dirigentes socialistas. "Es el primer gesto de pluralidad", afirmó también el diputado José Cepeda, portavoz de los acostistas, aunque echó de menos un paso similar en la Asamblea.

En el grupo municipal seguirá Pilar Gallego, hasta ahora portavoz en funciones, que desde el primer momento dijo que no tenía intención de mantenerse en el puesto. Es conocido entre sus compañeros que la ex subdelegada del Gobierno en Madrid preferiría integrarse en la Administración central en el caso de que José Luis Rodríguez Zapatero gane las próximas elecciones generales. Y es consciente de que un nuevo cambio de portavoz en marzo no sería bueno para el grupo municipal. Mientras tanto, Gallego se hará cargo de una de las carteras más duras de la oposición: será portavoz en la Comisión de Hacienda en lugar de Isabel Vilallonga, que asumirá las mismas funciones en Economía.

La nueva dirección del grupo municipal se propone además reformar el reglamento de funcionamiento interno, porque, según Tomás Gómez, "está desfasado", ya que fue redactado en 1995. "Vamos a actualizarlo para que sea más ágil", fue lo único que se avino a revelar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2007