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Boeing aplaza tres meses la primera prueba de vuelo del nuevo 787 Dreamliner

El Boeing 787 Dreamliner tendrá que pasar casi tres meses más de lo previsto en el hangar antes de echar a volar, por problemas en el software de vuelo y en el proceso de ensamblaje, según reconoció ayer la compañía. Boeing asegura que la demora en los vuelos de prueba del Dreamliner (de doble pasillo, hasta 330 pasajeros y 15.750 kilómetros de alcance) no afectará al calendario de entrega del primer avión, prevista para mayo de 2008 a

All Nippon Airways.

La empresa reconoce de todas formas que el programa de pruebas será muy ajustado. El B-777 necesitó 11 meses de pruebas antes de la primera entrega. Airbus afrontó una grave crisis cuando hace algo más de un año se conoció que el avión gigante A-380, del que el modelo de Boeing sería principal competidor, sufriría retrasos. Pese a que el presidente ejecutivo de aviones comerciales, Scott Carlson, dijo que el retraso "no

tendrá implicaciones financieras" para Boeing, las acciones perdían un 0,5% en Wall Street.

El Dreamliner se presentó el 8 de julio en medio de una gran expectación. Boeing había anunciado el primer vuelo entre finales de agosto y comienzos de septiembre, pero habrá que esperar al menos a mediados de noviembre o primera quincena de diciembre. Boeing no dará una fecha concreta hasta octubre.

Mike Bair, director general del programa del B-787, reconoce que el primer vuelo de prueba es un momento altamente simbólico, la muestra palpable de los logros conseguidos. Pero precisa que lo más importante es ensamblar el primer aparato correctamente. "Es un puzzle muy difícil y hay que ser cuidadosos".

Bair asegura que "los problemas son de detalle, más que de ensamblaje", en un intento por disipar los fantasmas que rodean al A-380 de Airbus, que se vio obligada al final a retrasar un año la primer entrega de su superjumbo (se hará en octubre a Singapore Airlines). Boeing cuenta con 706 pedidos del Dreamliner.

Bair no ve motivos para que se produzca un retraso en esa fecha. Los principales problemas con los que se topa Boeing para construir el primer avión están relacionados con la documentación que acompaña a las partes que le envían las empresas asociadas al programa y con los programas informáticos necesarios para controlar el vuelo del aparato. "Es un proceso de aprendizaje continuo", remachó.

El programa de pruebas del B-787 está integrado por seis aparatos, que se prevé que estén operativos a principios de 2008. La mitad de las horas de vuelo estarán dedicadas a lograr el certificado necesario por parte de las autoridades aeronáuticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2007